Full transcript
0:16Hemos dividido el audiolibro en dos
0:18partes. Estás escuchando la segunda de
0:21ellas.
0:27Apuntes contra el geto político.
0:29Redición del manifiesto Andnauseam.
0:40¿Cómo hemos llegado hasta aquí?
0:49Desde que una tirada de 100 ejemplares
0:50de Adnauseam viera la luz en 2002 hasta
0:53nuestros días, el contexto de Granada ha
0:55variado, así como la política en su
0:57conjunto.
0:59Las dinámicas modernizadoras del
1:01Capital, de las cuales Granada había
1:03quedado un tanto descolgada en las dos
1:04últimas décadas del siglo XX,
1:06arrebataron todo vestigio de
1:07autenticidad. Hasta el cambio de siglo,
1:10la ciudad había vivido una especie de
1:12impaz propicio para todo tipo de
1:13bohemias nocturna. artística y política,
1:17sin romantizar tampoco esta realidad.
1:20En ese contexto, la segunda mitad de los
1:22años 90 vio crecer cierto movimiento
1:24juvenil antagonista, cuya base social
1:27estaba formada principalmente por
1:28estudiantes universitarias.
1:30Este proceso tendría su punto de
1:32inflexión en las elecciones municipales
1:34del 2003, cuando el nefasto José Torres
1:36Hurtado, PP, obtuvo la alcaldía
1:39acelerando los procesos que han dado
1:40forma a la Granada que conocemos hoy. En
1:43Granada y fuera de ella, los colectivos
1:45y movimientos sociales se fueron
1:47transformando porque también lo hizo la
1:49sociedad. La crisis del 2008 puso en
1:52jaque el reino de las apariencias
1:53democráticas que se creía inamovible y
1:55eterno, tragándonos así la propaganda
1:57enemiga. En aquellos años vivimos además
2:00las grandes movilizaciones contra el
2:02plan Bolonia. No olvidemos que se
2:04trataba de estudiantes cuya universidad
2:06era mucho más cercana académicamente a
2:08la de los años 70 que a la de hoy en
2:10día.
2:11Esas estudiantes aún se percibían como
2:13masa antes que como individuos
2:15singularizados por su recorrido
2:16académico y como usuarias antes que como
2:19clientes de la universidad. Cuando
2:21estaban politizadas vivían una excisión
2:24prácticamente total entre el saber
2:26académico y los saberes que giraban en
2:28torno a su militancia. Hoy la fusión del
2:31saber académico y el saber militante es
2:33casi absoluta.
2:35Las modas universitarias impactan
2:37fuertemente sobre los movimientos
2:38sociales, imponiendo un lenguaje a
2:40menudo opaco, inútil o banal. Las
2:43estudiantes militantes han ganado
2:45centralidad a partir del plan Bolonia,
2:47surgiendo una especie de proletariado
2:49académico que sobrevive entre becas de
2:51investigación, doctorados, papers e
2:54interinidades.
2:56Están expuestas a condiciones durísimas
2:58de alienación y neurosis, sin
2:59sustraerse, por supuesto, a
3:01condicionantes de clase más amplios como
3:03los relativos a la vivienda. Este estato
3:05social es uno de los actores principales
3:07de los movimientos sociales y los
3:09colectivos u organizaciones
3:10anticapitalistas, siendo muy palpable en
3:13una ciudad tan universitaria como
3:14Granada. La comprensión de sus
3:16comportamientos políticos y académicos
3:19es importante porque en el futuro muchas
3:22cosas dependerán de que su lealtad se
3:24decante en última instancia hacia la
3:26academia o hacia la calle. Como
3:29consecuencia del hartazgo provocado por
3:31la crisis del 2008, surgió el movimiento
3:3415M. A partir de mayo del 2011, millares
3:37de personas tomaron las plazas de todo
3:39el estado de forma imprevista. De este
3:41levantamiento interclasista y en gran
3:44parte aspiracional, debido a la
3:45frustración sentida al no poder alcanzar
3:47las metas individuales prometidas,
3:50surgieron infinidad de asambleas.
3:52Aquello evidenció un cambio de paradigma
3:54en los movimientos sociales y en la
3:56política que heredamos. Como
3:58consecuencia, la represión estatal
4:00aumentó hasta que en 2015 el PP
4:02implementó la ley mordaza, a la cual ha
4:04recurrido con beneplácito el gobierno
4:06más progresista de la historia, aunque
4:08su caballo de Troya electoral fuera a
4:10derogarla.
4:12A comienzos de aquella década, las
4:14corrientes más revolucionarias
4:15demostraron estar sumidas en un letargo
4:17profundo ante la fractura provocada por
4:20la Acción Popular durante el 15M.
4:23Así, una tendencia de síntesis
4:25reformista encauzó el malestar de nuevo
4:28hacia la democracia burguesa, rompiendo
4:31con el bipartidismo y consumando la
4:33muerte del impulso autogestionario
4:35inicial.
4:37Las que empezamos a militar durante los
4:38años siguientes, nos encontramos con
4:40unas dinámicas ciudadanistas de corte
4:42clase medianista derivadas de aquellos
4:44años, cuyos pozos se mantienen hoy en
4:47día en la militancia granadina.
4:49Las redactoras de Adnauseam se situaron
4:51entre dos grandes relazos políticos de
4:53la historia reciente, la transición y el
4:5615M. Las personas que ahora escriben
4:58este nuevo animal colectivo y salvaje no
5:00pueden enmarcar completamente su
5:02contexto histórico. Solo el tiempo podrá
5:04dotarles de la distancia necesaria. Pero
5:06si son capaces de analizar con lucidez
5:09los años precedentes de los que han
5:11formado parte con sus luces y sombras.
5:14Ojalá entre todas contribuyamos a
5:17despertar nuevamente anhelos
5:18revolucionarios, aunque para ello es
5:20necesario aprender de los errores, algo
5:22que el texto que sucede busca hacer.
5:25Esperemos que lo disfruten.
5:38Este nuevo animal colectivo y salvaje.
5:42Primavera 2025.
6:01Lo que quizá nos falta es la fe que
6:03ellos tenían, no la fe en un ser
6:05superior que tienen las religiones, sino
6:07en nuestro proyecto y en nuestros
6:09compañeros. Una revolución no es el
6:12cálculo racional de un contable, es un
6:14deseo colectivo haciéndose posible.
6:19Laila Martínez, el fuego a nuestra
6:21espalda.
6:26Introducción.
6:31Las autoras de este epílogo hemos
6:33sobrevivido los suficientes años
6:35militando en Granada para llegar a las
6:39nuestra desgracia nos hemos visto en su
6:41sórdido reflejo. Por ello, pensamos que
6:44sería interesante rescatarlo del olvido.
6:47Sentimos que en esta ciudad se produce
6:49un cuello de botella con ciertas
6:50experiencias militantes. El Aznausiam
6:53era de esos textos que solo llegaba a
6:55las manos de personas inmersas el
6:57suficiente tiempo en sus luchas y
6:59callejones sin salida. Para encontrarlo
7:01tenías que haber tenido algún tipo de
7:03militancia intergeneracional.
7:05También unas cuantas conversaciones en
7:07las que se hubiera explicitado cómo
7:09ciertas dinámicas se habían perpetuado
7:11en el tiempo. Había un bucle infinito.
7:14Una de las principales carencias que
7:15señalaba el texto original y que
7:17suscribimos es la ausencia de una
7:19memoria de lucha colectiva.
7:21La transmisión de conocimiento ha sido
7:24cercenada por una ciudad cuyos ciclos
7:26políticos son determinados por los
7:28ritmos universitarios o las aspiraciones
7:30individuales.
7:31La comunicación pausada parece una
7:34praxis atrofiada en la era digital. Los
7:36análisis no exigidos por el frenidra
7:38locomotora capitalista parecen
7:40reminiscencias del pasado.
7:42Hemos perdido la costumbre de hacer
7:44reflexiones frías, meditadas y con pozo.
7:46Como no las hacemos, tampoco buceamos en
7:48las semerotecas para encontrarlas. Con
7:51este texto reivindicamos la autoridad
7:53colectiva de las ideas desde
7:54perspectivas como la compartida en el
7:56libro Acción Directa económica.
8:05Toda obra es colectiva. Este ensayo no
8:08podría haber sido escrito por un
8:09náufrago en una isla desierta. La
8:12técnica, la escritura, los materiales,
8:15las palabras, el eco de conocimientos
8:18que le atraviesan como fuentes
8:19subterráneas,
8:21todo eso es producto de un trabajo
8:23social acumulado durante generaciones.
8:25¿Cómo puede decir nadie que una obra es
8:27solo suya?
8:32Defendemos la pausa, la discusión y la
8:34dificultad del acuerdo, porque la
8:36iluminación individual jamás podrá ser
8:38memoria de lo común. Es por ello que las
8:41palabras que tienes ante ti han pasado
8:43por el debate y el compañerismo de la
8:45renuncia a los atajos.
8:47Aznausiam, para las que estamos detrás
8:49de estas palabras, fue la certeza de
8:51haber tomado el relevo de algo. Este
8:53testigo implica responsabilidades, no
8:56solo con el momento actual, sino con el
8:58hilo que conecta pasado, presente y
9:00futuro. Ese hilo da sentido a todo por
9:03lo que luchamos, por quienes murieron y
9:05dieron todo, por las que heredarán las
9:07miserias del presente, por quienes nos
9:09negamos a normalizar el edor y la
9:10putrefacción de nuestra era. Aun con
9:13todos sus aciertos, no dejamos de
9:14cuestionar la utilidad política del tono
9:17en el escrito original. Lo situamos en
9:19su contexto, pero nos desmarcamos de su
9:21soberbia, provocación y actitud
9:23destructiva, aunque consideramos que la
9:26destrucción muestra en su simiente un
9:28proceso creativo.
9:30Entendemos que hay otros lenguajes para
9:32señalar la realidad y son los que vamos
9:34a tratar de utilizar en estas páginas.
9:36No queremos tampoco, al señalar el tono,
9:39dejarnos arrastrar por el discurso fácil
9:41de que importan las formas por encima
9:42del contenido, ni quitarle valor a lo
9:44espontáneo y humano que atraviesa la
9:46política, pero echamos en falta textos
9:48reposados y a la altura de las
9:50circunstancias.
9:51Si bien creemos que muchas veces no
9:53queda otro camino que la confrontación
9:55directa, queremos que este texto se lea
9:57desde un lugar común que todas hemos
9:59ocupado. Empezar en la militancia sin
10:02brújula y continuar con la
10:03desorientación política inherente o la
10:06soledad de vivir en una centrifugadora
10:08donde todo papel histórico parece
10:10quedarnos grande. A pesar de esa
10:12sensación, tenemos claro que habitar
10:14este mundo con el peso de la
10:15indiferencia no es una alternativa.
10:18Advertimos que podemos caer en
10:20generalizaciones, ya que la extensión
10:22que consideramos apropiada nos impide
10:24atender a los matices de cada realidad
10:25concreta. Es por esto que asumimos la
10:28posibilidad de caer en simplificaciones
10:30vagas en determinados aspectos. No
10:32queremos tampoco perpetuar la
10:34intelectualidad paralizante de nuestros
10:35tiempos. Vemos importante hacer estas
10:38reflexiones desde el calor fraterno y la
10:40humildad, aunque nos podamos empapar en
10:42determinados momentos del fragor
10:43militante y la pasión revolucionaria. No
10:46buscamos analizar en profundidad un
10:47hecho, sino señalar una tendencia
10:49general a corregir, de la que también
10:51nos responsabilizamos.
10:53Esta crítica busca la mejora colectiva,
10:56no señalar culpables ni repartir
10:58carnets. En realidad, solo aspiramos a
11:00pavimentar parte de este sendero
11:02escarpado, aunque indudablemente bello,
11:04que atravesamos.
11:11¿Qué es el geto político?
11:20Han sido clasificados, etiquetados y se
11:23les juzgará según su fidelidad a esa
11:26etiqueta.
11:28Milan Cundera, la ignorancia.
11:31El concepto es problemático, sesgado y
11:33contradictorio. Sin embargo, nos parece
11:36un término útil para analizar ciertas
11:38dinámicas que hemos vivido en nuestras
11:39militancias.
11:41Si bien es cierto que Aznausiam ya
11:42propuso una definición del concepto, la
11:45cual suscribimos en gran parte, nos
11:47gustaría completarlo a través de
11:48nuestras experiencias. Para nosotras, el
11:51geto político es una subjetividad que
11:53atraviesa toda nuestra práctica. La
11:55asunción de nuestra derrota histórica
11:57como proyectos de emancipación total nos
11:59lleva a ver el espacio político como un
12:01lugar seguro a preservar y defender ante
12:04un mundo reaccionario y hostil.
12:06Esto deriva en una práctica extremamente
12:08conservadora. Repetimos hasta la
12:10saciedad aquello de llegar a las masas,
12:13pero las dinámicas de socialización que
12:15replicamos dentro de los espacios
12:16políticos imposibilita la implicación de
12:18capas amplias.
12:21Estos espacios han pasado a ser lugares
12:23con los que nos identificamos y son
12:25nuestra razón de ser que da sentido a
12:27nuestra imagen pública. El proyecto
12:29político queda por debajo de las
12:30motivaciones identitarias o de afinidad
12:32personal, generando así una necrosis
12:35estructural de los espacios.
12:37Este proceso es en su mayoría
12:39inconsciente. Muchas personas entran en
12:42determinadas organizaciones y espacios
12:44con la honesta motivación de transformar
12:46la realidad. Sin embargo, dicho impulso
12:49primario se va duyendo en una
12:50concatenación de relaciones
12:51interpersonales y mecanismos de
12:53validación social.
12:55Esa primera pulsión de transformación
12:57acaba mutando en una necesidad de
12:59pertenencia equivalente al de una tribu
13:01urbana. Las organizaciones ya no son
13:04herramientas de clase para nuestra
13:05emancipación, sino espacios de
13:07socialización y encuentro, deformando la
13:09praxis hasta hacerla completamente
13:11disfuncional.
13:13Este marco de relaciones tribalista nos
13:15permite ejercer una política de la
13:17diferencia dentro del propio geto, donde
13:19somos capaces de ejercer vetos
13:21personales por disensos políticos,
13:23siendo una doble barra de medir.
13:25Llegamos a sentir odio bisceral hacia
13:27compañeras por cuestiones que nos
13:29atraviesan solo como militantes activas.
13:32Pensamos, por ejemplo, en los debates
13:34que se suelen producir en las
13:35organizaciones sobre asuntos como la
13:37elección del género gramatical respecto
13:39a la comunicación, mientras que fuera de
13:41nuestras propias coordenadas admitimos
13:43grandes violencias cotidianas que por
13:45unos motivos u otros no enfrentamos.
13:48Esta doble vida es una constante.
13:50Personas que dentro de los movimientos
13:52se identifican y expresan como elementos
13:54radicales, mientras que fuera de estos
13:56círculos su vida es sumamente
13:58complaciente con las injusticias o
14:00vitalmente normativa.
14:02La explicación que vemos es que el geto
14:04se lee e interpreta como una performance
14:06en clave estética y simbólica,
14:08completamente alejada de la realidad
14:10donde se vive o se quiere intervenir.
14:12Inconscientemente levantamos un muro de
14:15cristal entre nuestra vida fuera de la
14:16política y los espacios militantes en
14:19vez de establecer basos comunicantes. En
14:22síntesis, el geto político se basa en
14:24una dinámica de autoafirmación que
14:26impide una práctica transformadora.
14:28Toda la praxis queda manchada por esa
14:30sensación de no creer realmente en lo
14:32que estamos haciendo y por la necesidad
14:34de conservar un espacio tan solo porque
14:36soporta gran parte de nuestras redes
14:38interpersonales, no porque esté
14:40transformando la realidad de nuestra
14:41clase. Por si fuera poco, vemos como
14:44gran parte de nuestro tiempo militante
14:45se desgasta en confrontaciones
14:47peregrinas con otros actores del geteto
14:49antes que con los enemigos de clase. Si
14:52una organización asoma la cabeza o busca
14:54cambiar cualitativamente su estrategia,
14:56serán otros elementos del geteto quienes
14:58volverán a desviar su praxis hacia la
15:00inoperancia.
15:04Habitar una ciudad sin tradición de
15:06lucha.
15:10Para quienes no tienen un sentido de
15:12perspectiva histórica, es fácil mirar
15:14hacia atrás con arrogancia.
15:17Muray Bchin.
15:20El texto original recoge partes que
15:22evidentemente quedaron obsoletas o
15:24siendo generosas desactualizadas. Sin
15:27embargo, algo que perdura en el interior
15:29del movimiento granadino y con visos de
15:31ira a peor es la no transmisión de
15:33conocimientos y experiencias. Se puede
15:35leer, no sin dolor en las páginas del
15:37libro El retablo de la devastación, como
15:40Granada es una ciudad iniciática,
15:43el comienzo de un rito juvenil que
15:45fosiliza a la ciudad en un presente
15:46perpetuo, diseñada en gran medida para
15:49una juventud que sabe que aquí no hay
15:51futuro y como te descuides tampoco
15:53pasado. Este modelo de ciudad, como es
15:55evidente, se extiende a los movimientos
15:57sociales, ya que uno de sus rasgos
15:59distintivos es la ausencia de un proceso
16:01acumulativo de experiencia militante.
16:04Organizaciones y colectivos acostumbran
16:07a pasar por los mismos debates cíclicos
16:09reiniciados en septiembre y enterrados
16:10en junio, fruto del etéreo tránsito de
16:13sus integrantes y la permanente
16:15renovación del plantel activista.
16:22Activista. Nota el pie. Elegimos la
16:25palabra activista, concepto que tiene
16:27más que ver con la voluntad personalista
16:29para desmarcarlo de militante, que lo
16:32entendemos desde el compromiso político
16:34con ciertas ideas revolucionarias.
16:36Se traduce ineludiblemente en un modo de
16:39gestión de la vida y los tiempos o
16:40proyectos personales más completo y,
16:43desde luego, menos pasajero.
16:50Ante la imposibilidad de avance, muchos
16:53proyectos políticos se derrumban en
16:55horquillas de 3 o 4 años, casualmente la
16:57duración media de un grado
16:58universitario. Estos desmoronamientos no
17:01solo ocurren por la composición
17:02estudiantil de su actividad, sino
17:04también por un sector politizado
17:06demasiado líquido. Personas que
17:08transitan Granada como un balneario
17:10activista, un espacio pseudovacacional
17:13en el que acumular experiencias en el
17:14entorno antagonista, lejos de sus
17:17lugares de origen.
17:19Este sector es externo al ciclo
17:21universitario, pero apegado a esa pompa
17:23bohemia de la que hablaba Aznausiam.
17:25Granada pasa a ser una experiencia
17:27ritualizada donde se idealizan los
17:29espacios alternativos y ya eso, las
17:31luchas sociales. Quienes transitan los
17:34espacios políticos vinculados al entorno
17:36universitario o no, lo hacen con la
17:38certeza de que Granada será un capítulo
17:40más en su biografía, nunca una meta.
17:43Aquellas que llevamos lustros a golpes
17:45con esta ciudad, vemos como cada cierto
17:47tiempo aparecen pulsiones ilusorias que
17:49dan sensación de movimiento, haciendo
17:52parecer que esta ciudad tiene más
17:53cultura política de la que realmente
17:55tiene. Ejemplo de ello sería que el
17:57encierro en la Facultad de Ciencias en
17:592017.
18:05Nota al pie. El encierro de forma
18:07indefinida de estudiantes en la
18:09biblioteca de la Facultad de Ciencias
18:11consiguió el eco de sus reivindicaciones
18:12en medios de comunicación y altas
18:14instituciones.
18:21La aparición del movimiento 3D tras la
18:23irrupción de Vox en el Parlamento
18:25Andaluz en 2018.
18:32Nota al pie.
18:34consultar el artículo de El Salto
18:36diario. Andalucía se moviliza contra la
18:38extrema derecha y el auge del fascismo.
18:45Los disturbios contra el encierro del
18:47rapero Pablo Jasel en 2021.
18:55Nota al pie. Tras la comunicación del
18:57encierro de Pablo Jasel, se desató la
18:59rabia durante varios días en la ciudad
19:01con disturbios, barricadas. daños al
19:03mobiliario y detenciones, lo que trajo
19:06consigo una escalada represiva sin
19:08precedentes en la historia reciente
19:09granadina
19:15o algún conflicto puntual con altercados
19:18mediatizados y detenciones como el
19:20reciente bodeville protagonizado por
19:22Macarena Olona en la Facultad de
19:23Derecho.
19:29Nota al pie. La política de extrema
19:31derecha surfeó a varios estudiantes que
19:34trataban de impedir su entrada en la
19:36universidad en la que pretendía hacer
19:37propaganda.
19:44Todos estos sucesos por sí solos, lejos
19:46de ser la base para una organización de
19:48clase mayor, acaban drenados en el
19:50desagüe de la impotencia política y la
19:52informalidad. Para ampliar la crítica
19:54que hacemos a quienes consideran estos
19:56episodios como movimiento, nos gustaría
19:58reflexionar sobre el episodio del
19:59movimiento 3D, particularidad
20:01insurreccional propia de Granada y cuyos
20:04ecos se alargaron unos meses. La mayoría
20:06de participantes renegaban de cualquier
20:08organización política existente, aunque
20:10muchos integrantes de aquellas
20:12movilizaciones tuvieran militancias
20:13propias. Esto generó un ambiente difuso
20:17que permitió a ciertas individualidades
20:19pronunciar discursos como si estuvieran
20:20inventando la rueda. Aquella prepotencia
20:23inicial, tras una movilización
20:25espontánea que desbordó toda expectativa
20:27con su posterior acampada estilo
20:28quincemallista, se acabó diluyendo en
20:31una nebulosa de eclecticismo, rechazo a
20:33la organización y una asamblea abierta
20:35que ante los ojos de las cámaras de
20:37televisión nos mostró la crónica de una
20:39muerte anunciada. Cabe remarcar una
20:42anécdota. Pocos días después ya existían
20:44varias individualidades y grupúsculos
20:46por separado que se denominaban a sí
20:48mismos como los herederos del 3D. Fue,
20:51como acostumbra, otro capítulo en las
20:53páginas de una ciudad sin memoria propia
20:55y narrada a través de ojos ajenos. No
20:57dejó ningún aprendizaje para el futuro,
20:59ni tan siquiera la reflexión sobre qué
21:01errores no repetir. La desmemoría de las
21:04nuevas generaciones militantes junto a
21:06la condescendencia y quemazón de las
21:08personas que llevan muchos años en el
21:09ajo, trae consigo una fractura
21:11espaciotemporal donde ni se comparte
21:13lugar ni se comparte contexto,
21:15llevándonos a una forma de hacer
21:17política no lugar, equivalente al
21:19tránsito por un aeropuerto o un centro
21:21comercial. La acción política está
21:24anulada de toda relación con su historia
21:25y su dialéctica. La militancia
21:27intergeneracional o una memoria de lucha
21:29compartida son en Granada una quimera.
21:37Nota al pie, aunque algunos espacios la
21:39persigan, como la voluntad del archivo
21:41de luchas sociales que constituye una de
21:43las columnas vertebrales de la
21:44biblioteca social Hermano Osquero.
21:51¿Cómo podemos invertir esta inercia?
21:53¿Cómo conectamos a las nuevas militantes
21:56con las conocedoras del pasado reciente?
21:58¿Cómo nos fortalecemos del ímpetu y del
22:00entusiasmo de quien llega nuevo sin que
22:02nos empuje a sentirnos año tras año en
22:04las mismas conversaciones y formaciones?
22:07Vemos necesario exponer
22:08responsabilidades. Parte del peso lo
22:10tiene la nueva integrante cuando hace un
22:12uso utilitarista de los espacios
22:13políticos, pero la parte trascendental
22:16recae en unas estructuras endebles que
22:18permiten que esto se convierta en norma.
22:20Apostamos por mecanismos que regulen la
22:22incorporación y el lugar que cada una
22:24ocupa, preocupándonos por no comprometer
22:26la horizontalidad. Por ejemplo, existen
22:29opciones como establecer periodos de
22:31premilitancia o un periodo de latencia
22:33que se debe pasar para entrar a ciertos
22:35grupos de trabajo o para tener pleno
22:37derecho en los órganos de decisión,
22:38respetando la naturaleza de cada
22:40colectivo. Esto, además de fortalecer la
22:43estructura, genera confianza mutua entre
22:45las militantes y hacia la propia
22:47estructura, además de evitar caer en la
22:49ciclicidad de los debates. Las
22:51diferentes tradiciones políticas no
22:52tienen marcos de análisis común, algo
22:54entendible e incluso sano. Sin embargo,
22:56es preocupante que no se compartan
22:58genealogías de lucha ni lugares comunes
23:00en el seno del movimiento obrero
23:01granadino. El pasado no sirve de nada si
23:04queda embalsamado en formol. El pasado
23:07ha de ser materia viva con la que
23:08moldear el presente para imaginar el
23:10futuro. Sin memoria somos agentes
23:13inconexos. Es indispensable crear
23:16espacios menos identitarios que permitan
23:18militancias intergeneracionales y sobre
23:20todo que apelen a las masas populares.
23:23Llamamos a su vez a no empezar en
23:25política creyendo que hacemos algo sin
23:27precedentes, sino reconocer a quienes
23:30nos pasan el testigo. La humildad en
23:32política es necesaria. Queremos
23:34reconocer la labor de determinados
23:36espacios en nuestra ciudad que han
23:37servido de lugar de encuentro y
23:39transmisión de aprendizajes como el CVA
23:41La Colectiva, El local de la Ribera o la
23:43Biblioteca Social Hermano Osquero. Estos
23:45locales han permitido aunar diferentes
23:48frentes de lucha y perfiles militantes,
23:50dando lugar a los vasos comunicantes que
23:52hoy conocemos. Entendemos que todos
23:54ellos, con sus diferencias, errores y
23:56aciertos, han contribuido a que perviva
23:58un clima de lucha en nuestra ciudad y al
24:00encuentro entre iguales. Deberíamos
24:02valorar más en política el trabajo
24:04invisible de quien mantiene las
24:06estructuras que habitan los colectivos,
24:08realizando un trabajo que aviva una
24:10llama de fácil extinción sin ellos, a
24:12pesar de su poca espectacularidad y
24:14tedio en la gestión permanente de
24:16conflictos.
24:24Todo por un like.
24:33Porque las herramientas del amo nunca
24:35desmontan la casa del amo. Quizá nos
24:37permita no tener una victoria pasajera
24:39siguiendo sus reglas del juego, pero
24:41nunca nos valdrán para efectuar un
24:42auténtico cambio.
24:46Audre Lorde.
24:54Cómo las redes sociales han afectado a
24:56la militancia política merecería un
24:58libro completo. En un principio habíamos
25:01pensado poner esta cuestión al final
25:03como elemento novedoso en política con
25:05respecto a 20 años atrás. Sin embargo,
25:08conforme escribíamos veíamos que casi
25:10toda revisión crítica estaba en mayor o
25:13menor medida, atravesada por la esfera
25:15virtual. Este elemento nuevo quizá trae
25:18un problema de fondo o por el contrario,
25:21los problemas de fondo hacen que las
25:23redes sociales se hayan convertido en un
25:25problema de forma. La cuestión es que,
25:27como otras tantas cosas, la esfera
25:29virtual atraviesa nuestra praxis
25:31cotidiana sin que esto quede reflejado
25:33en ningún acta o estatuto. Si bien es un
25:36rasgo que atraviesa a todo el territorio
25:38sin ser exclusivo de Granada, la
25:40ausencia de una cultura militante fuerte
25:42hace que todos sus aspectos negativos
25:45permeen con demasiada facilidad aquí.
25:47Por un lado, el vacío sideral de la
25:49esfera virtual ha desplazado lo físico a
25:52un segundo plano, desde formatos de
25:54difusión o lugares para el debate hasta
25:56la propia acción comunicativa de las
25:58organizaciones. Esto ha supuesto un
26:00cambio en las subjetividades militantes
26:02que han espectacularizado aún más la
26:04acción política. La sucesión de posts
26:07bomba que cuentan acciones normales como
26:09si fueran hitos históricos, vídeos
26:11promocionales y fotos adulteradas por
26:13parte de las organizaciones inundan
26:15nuestra pantalla. Saca la foto que
26:17parezca que ha venido más gente. Las
26:19formas comunicativas dan a entender que
26:21de un día para otro se ha liberado un
26:23espacio o se ha realizado una acción,
26:25creando en los espectadores una
26:27sensación de sencillez que nada tiene
26:28que ver con la realidad ni con el
26:30esfuerzo real que invierten las
26:31militantes en realizarlas. En
26:33consecuencia, en Granada se exige estar
26:36a la altura de otras organizaciones que
26:37se desarrollan en contextos con mucha
26:39más tradición de lucha y en base solo a
26:42lo que conocemos de ellas a través de
26:43internet. Estas dinámicas de redes
26:45sociales tienen como fin último la
26:47acumulación de capital social.
26:54Capital social, nota al pie.
26:57Utilizaremos de aquí en adelante el
26:59término capital social, que presupone
27:02una intercambiabilidad entre capitales.
27:05Esto es, que a través del capital social
27:07se consiguen contactos y a través de
27:09estos contactos empleos con el
27:12subsiguiente capital financiero. Sabemos
27:14que en la militancia nos referimos más
27:16bien a personalismos, pero hemos
27:18decidido mantener su utilización al
27:20estar más extendido su uso en el argot
27:22militante.
27:28Por tanto, nos alejan del entendimiento
27:30de nuestro contexto y nos llevan a una
27:32copia sin sentido de lo que se realiza
27:34en otras ciudades del estado,
27:36desgastando aparte de nuestra militancia
27:38y dejándonos desprovistas de una
27:40estrategia que tenga un sentido táctico.
27:42Las puestas en escena buscan
27:44posicionamiento dentro del novedoso geto
27:45político virtual generado a nivel
27:47estatal para ocupar durante unos
27:50infructuosos segundos la atención entre
27:52vídeos de gatitos, contenidos morbosos y
27:55anuncios de criptomonedas, construyendo
27:57una hiperrealidad de interacciones y
27:59supuesto alcance ficticio. Sin embargo,
28:02la realidad tangible sigue inmutable, o,
28:04mejor dicho, mutable tan solo a través
28:07de las exigencias del capital. El
28:09formato, junto con su algoritmo impide
28:12que en las redes sociales exista la
28:13posibilidad de un debate sosegado. De
28:16hecho, se da al contrario. El marco
28:18donde tiene lugar el intercambio de
28:20ideas favorece la inmediatez,
28:21simplificación y confrontación. Estas
28:24discusiones terminan siendo el lugar de
28:26formación política de muchos integrantes
28:28que asimilan la dinámica del Zasca. No
28:31cabe espacio para el reposo de ideas o
28:33el encuentro fraterno de realidades
28:35militantes diversas. El espacio virtual
28:38termina siendo un cierre de filas donde
28:40las partes interactúan de forma
28:41acrítica.
28:43Las redes sociales tienen su efecto
28:45cámara de eco y las organizaciones
28:47replican tal consecuencia en su seno
28:49interno sin que estos procesos hayan
28:51pasado por cauces orgánicos o
28:52colectivos. Esta dinámica no es
28:54consecuencia de las redes sociales, sino
28:56que estas lo intensifican.
28:59Por su parte, la élite capitalista,
29:01poseedora de cada red social y
29:02diseñadora de algoritmos que favorecen
29:04la rabia desorganizada, acaba dictando
29:06el temario de la escuela política de
29:08mucha militancia que se hice
29:09revolucionaria. Para analizar la
29:11relación entre política y redes
29:13sociales, no vale tan solo con hablar de
29:15cómo usan las redes sociales los
29:16colectivos, sino también individualmente
29:19cada una de sus militantes. El capital
29:21social de un militante en redes sociales
29:23marca el poder y la capacidad teórica
29:25del mismo, acaparando la legitimidad a
29:28aquellos sujetos dispuestos a
29:29significarse. Ya no es que tu trabajo
29:31teórico o bagaje práctico te otorgue
29:33validez para opinar, sino que es tu
29:36capacidad de captar seguidores la que
29:37determina tu legitimidad en el
29:39colectivo. En realidad, como bien sabe
29:41quienes están en primera línea de
29:43militancias feministas o LGTBIQ plus, no
29:46es una dinámica novedosa que se te
29:47otorgue legitimidad más por lo que
29:49pareces que por lo que materialmente
29:51haces, eres o te esfuerzas por
29:53construir. Sin embargo, no podemos pasar
29:56por encima de la amplificación de este
29:57tipo de violencias estructurales por
29:59parte de las redes sociales. En medio de
30:01esta voráine que caracterizan nuestra
30:03sociedad, resulta mucho más
30:05satisfactorio informarse de ciertos
30:07debates en el seno de las organizaciones
30:09a través del perfil público en redes de
30:11algunos de sus militantes. Esos
30:13perfiles, inevitablemente acaban siendo
30:15el altavoz amplificado con un falso
30:17respaldo, ya que el consenso no se da
30:19desde ahí de los de siempre, los hombres
30:21blancos ceterosexuales.
30:23Mientras que al resto de subjetividades
30:25que nos agrupamos en esos espacios se
30:27nos condena a la invisibilización
30:29absoluta tanto de nuestro trabajo como
30:31de la forma en la que hemos contribuido
30:33a las conclusiones discursivas. Se
30:35asumen nuestras posturas, ya que alguien
30:37se pronunció por nosotras, o incluso las
30:39posiciones de nuestros colectivos, que
30:41por supuesto nunca fueron de nuestros
30:43colectivos, sino de nuestros, nunca
30:45elegidos representantes públicos. La
30:48construcción de esas personalidades
30:50comúnmente dentro de la norma desemboca
30:52en la política de fichajes. Un juego
30:55utilizado por parte de algunas
30:56organizaciones que buscan a los sujetos
30:58más mediáticos del gueto para su grupo
31:00militante al estilo partido empresa de
31:02Podemos. Pero en vez de salarios se
31:04otorga reconocimiento.
31:11Partido empresa. Nota el pie.
31:14Emanuel Rodríguez desarrolló el concepto
31:17partido empresa para definir la
31:19estructura piramidal de Podemos. En
31:21ella, las jerarquías se asientan en
31:24función del capital social y político de
31:26la militante. Ya no se hace carrera de
31:28partido como en las viejas estructuras
31:30comunistas, sino que se hace carrera
31:32mediática para justificar tu posición
31:34dentro del partido.
31:41Dicho reconocimiento se compone de un
31:43séquito acrítico de activistas que
31:45comparten las publicaciones del sujeto
31:46en cuestión. Esta narrativa consigue que
31:49se validen las ideas o acciones en base
31:51a los likes o retweets que tienen
31:53ciertas organizaciones o perfiles. No
31:55nos paramos a pensar que el espectáculo
31:57que hemos montado en redes no tiene
31:58ninguna incidencia real en las luchas
32:00populares. Nuestros conceptos y nuestras
32:03ideas siguen sin llegar a las capas más
32:05amplias de nuestra clase. Medir nuestro
32:07éxito político en base a las
32:08visualizaciones y reacciones que
32:10obtenemos en redes sociales nos aleja de
32:12la realidad que enfrentamos. una
32:14realidad desclasada donde el discurso
32:16reaccionario y el interés burgués se
32:18torna hegemónico y consigue construir el
32:20relato popular. Debemos centrarnos en
32:23construir una hegemonía real que consiga
32:26concienciar a nuestra clase y alejarnos
32:28de la creencia de que solo por medio de
32:29la esfera virtual vamos a conseguir
32:31politizar a alguien no convencido. La
32:34acción política actual vive en la
32:36permanente abstracción teórica y en el
32:38miedo total a la contradicción práctica.
32:40Esta praxis deficiente, junto con la
32:43pompa virtual y espectacularizada de las
32:45redes, convierte la lucha en una
32:47sucesión de hologramas. La mayoría del
32:49trabajo militante se pierde entre la
32:51burocracia interna, la discusión teórica
32:53y la acción artificiosa, provocando que,
32:56por ejemplo, la campaña para presentar
32:58un centro social en Granada esté más
33:00volcada en la repercusión en militantes
33:02de Barcelona o Sevilla que en los
33:04habitantes del barrio donde se ubica.
33:06Como escribíamos antes, la acción
33:09política parece no lugar, situada en el
33:12vacío del espacio sin contacto con la
33:14materia que pretende transformar.
33:16No estamos reivindicando una acción
33:18localista sin organización o narrativa
33:20superior, sino una acción arraigada en
33:23el territorio donde se desarrollen
33:25preceptos propios en un marco
33:27revolucionario común. ¿Cómo queremos
33:29afrontar la propaganda política de
33:31nuestras organizaciones? ¿Qué
33:33centralidad queremos que tengan las
33:34redes en ello? ¿Qué contradicciones
33:36podemos asumir y cuáles son las líneas
33:39rojas? Debemos aceptar que no hemos
33:41conseguido desarrollar un lenguaje
33:43político propio en redes donde
33:44diferenciarnos del uso que hace de estas
33:46herramientas una empresa. En el camino
33:49no todo vale. Que las redes funcionen no
33:52puede significar lo mismo para un
33:53colectivo que para una empresa. La
33:56calidad y el fondo debe estar por encima
33:58de la cantidad. Con toda la crítica
34:00hecha a las redes, entendemos la
34:02necesidad de la propaganda política y su
34:04utilidad como herramienta para
34:05visibilizar nuestras luchas y nuestras
34:07ideas. No obstante, para hacer un buen
34:10uso también tenemos que entender sus
34:12limitaciones. La verdadera profundidad
34:14conceptual no se dará por redes, sino en
34:17los debates colectivos dentro de las
34:18organizaciones.
34:20Las posiciones políticas tienen que
34:22venir de lo común, del encuentro
34:23militante y no de un hilo de Twitter con
34:25nombre y apellidos.
34:27Las decisiones estratégicas deben ser
34:29acuerdos que se den de forma asamblearia
34:31y trasladables a la realidad material,
34:34basándose en lo aprendido a través de
34:36nuestra praxis, nunca en espacios
34:38virtuales. Tenemos la responsabilidad de
34:41darle crédito político a las autorías
34:43colectivas, a las decisiones
34:45asamblearias y alejarnos de los perfiles
34:47individuales. Abandonemos la retórica
34:49capitalista de ensalzar al individuo por
34:52encima de la comunidad y devolvamos todo
34:54el peso de la decisión política a las
34:56estructuras que sí representan una
34:58herramienta para la clase trabajadora.
35:00Es momento de asumir una contradicción
35:02como militantes. Si bien detestamos el
35:05funcionamiento de gigantes como YouTube
35:07o Spotify, deberíamos saber utilizar
35:09estas plataformas para que nuestras
35:11ideas tengan mayor recorrido en base a
35:13análisis estructurados. Las redes
35:15anteriores tienen como ventaja la
35:17posibilidad de dejar un pozo sosegado
35:19que otras más viscerales o paralizantes
35:21como Instagram o TikTok no tienen. Ceder
35:24los espacios, aunque estos no resulten
35:26problemáticos, se traduce de nuevo en la
35:29getificación de nuestras ideas. Por
35:31mucho que nos duela, la clase
35:33trabajadora está presente en estas redes
35:34sociales, enemigas de nuestra causa, por
35:37supuesto, desde donde se marca una
35:38agenda de discusión que es necesario
35:40confrontar. No somos inocentes. Sabemos
35:43que cuanto más revolucionario sea
35:45nuestro mensaje, más limitarán nuestro
35:47alcance con un posicionamiento que nos
35:49relegue e incluso terminen censurando
35:51nuestro contenido. Aún con todo, son
35:54muchos los ejemplos de contenidos
35:56disruptivos que, debido a la facilidad
35:58que supone compartir enlaces de estas
35:59plataformas, llegan a personas que jamás
36:02alcanzaríamos en los espacios del
36:04geteto. Si queremos que nuestro mensaje
36:06se traduzca en una mayor politización de
36:08nuestra clase, debemos aceptar la
36:10derrota y la contradicción aquí, pero no
36:13a cualquier precio. Ni apelamos a la
36:15inmediatez propia del modelo de
36:17tragaperras de los smartphones, ni
36:19vanagloriamos el hilo como formación
36:21política. El proceso acumulativo de
36:23conocimiento queda lapidado ante estos
36:26elementos basados en el estímulo
36:28constante. No obstante, podemos integrar
36:31análisis explicativos o charlas
36:32formativas de extensiones apropiadas al
36:35calado de nuestro mensaje como medio
36:37para la expansión de nuestras ideas,
36:39nunca como un fin. Tener seguidores o
36:41visualizaciones en redes sociales no es
36:43sinónimo de estar haciendo las cosas
36:45bien, pero refugiarnos en el ustracismo
36:48de nuestros canales de difusión
36:49alternativos, esperando a que la clase
36:51trabajadora llegue por ciencia infusa a
36:53ellos tampoco es la solución.
37:06El rollo a veces es un rollo.
37:15Los imperios no sufren de falta de
37:17finalidad en el momento de su creación.
37:19Esta tiene lugar luego cuando ya están
37:21establecidos y sus objetivos iniciales
37:23se olvidan y quedan reemplazados por
37:26vagos rituales.
37:28Frank Herbert, Dune.
37:35En septiembre de 2020, el CO La Redonda,
37:39histórico centro social de Granada, que
37:41durante el Aznausiam se llamaba CSO
37:44ronda 190, volvía a cerrar sus puertas.
37:52CSO ronda 190. Nota al pie. El Centro
37:57Social Oupino de Ronda 190 tuvo un final
38:01único en un movimiento de ocupación que
38:03por entonces aún mantenía un fuerte
38:05impulso a nivel estatal. En el
38:07transcurso de una crisis interna, su
38:10asamblea decidió dar por terminado el
38:12proyecto, emitió un comunicado, abandonó
38:14el espacio y cerró la puerta por fuera.
38:22La asamblea decidió no seguir peleando
38:24el desalojo y entregar las llaves, dando
38:27paso a su inmediata y definitiva
38:29demolición. Algunas personas nos
38:31preguntamos en su día si ese hecho se
38:33traducía en la disolución del geteto que
38:36invocaba el Aznausiam como primer paso
38:38para la reconstrucción de un movimiento
38:40real. Este lugar era un punto de
38:43referencia y socialización para muchos
38:44sujetos alternativos de la ciudad. Sin
38:47embargo, los entresijos del geteto se
38:49reconfiguraron en otras coordenadas. Si
38:51bien es cierto que por suerte los
38:53debates, tácticas y estrategias se dan
38:56en una dirección más positiva,
38:58concluimos que el geteto político no es
39:00un espacio físico o la existencia de un
39:02colectivo determinado, sino que es un
39:04problema de fondo mucho mayor. Andalucía
39:06en general y Granada en particular
39:08fueron despojados de su combatividad.
39:11Lejos de lugares como Euscalerría o
39:12Cataluña, donde las condiciones
39:14objetivas actuales presentan un panorama
39:17más favorable para la organización
39:18revolucionaria. Aquí buceamos en un
39:21estanque reaccionario y amnésico. Este
39:23contexto afecta a los sujetos que se
39:26adscriben al movimiento antagonista de
39:28la ciudad, provocando que la conciencia
39:30revolucionaria sea un concepto demasiado
39:32disperso y farragoso. En el entorno de
39:35los movimientos se constituye lo que
39:37ahora se denomina el rollo. Esto es la
39:40red de sociabilidad informal establecida
39:42dentro del sector sociológico
39:44antifascista o de izquierdas de la
39:46ciudad, principalmente copado por
39:48estudiantes universitarios. Fiestas,
39:51barriles, paps alternativos o comedores
39:53políticos configuran un amastijo ambiguo
39:56de eventos en ocasiones problemáticos.
40:03Barriles. Nota al pie.
40:06Los colectivos se financian en ocasiones
40:08con barriles, evento que consiste en el
40:11acuerdo entre bares afines y colectivos
40:13para el reparto de beneficios que
40:14generan los barriles de cerveza u otro
40:16tipo de bebida o comida.
40:23Esta realidad desdibuja las líneas de lo
40:25que se adscribe a un programa
40:26emancipatorio o lo que es simplemente un
40:29refresco con amigas. En una ciudad donde
40:31la gente del rollo va a los mismos
40:33cuatro sitios, nos encontramos con que
40:35los posicionamientos y alianzas
40:37políticas se vehiculan por afinidades
40:39personales o enemistades indefinidas,
40:42deformando así los consensos en torno a
40:44los acuerdos políticos. Esto hace que la
40:47política pase a ser una cuestión
40:49secundaria sobre la que se dibuja esa
40:51narrativa ritualizada de consumo
40:53alternativo. Toda esta esfera del rollo
40:55atraviesa de forma indirecta la acción
40:57política de las organizaciones, cayendo
41:00en una dinámica autorreferencial. Es
41:02mucho más probable que si pegamos un
41:04cartel o una pegatina, quien la haya
41:06arrancado sea alguien de otro espacio
41:07politizado de izquierdas que una persona
41:09reaccionaria. Esta paradoja del
41:12autoconsumo se sigue reproduciendo, por
41:14desgracia, con el potenciador de la
41:15esfera virtual. Como ya hemos incidido
41:18en el apartado sobre redes, estos actos
41:20resuenan más dentro del geto, donde la
41:22rueda de reconocimientos y desprecios
41:24mutuos es mayor. Confundir los espacios
41:27seguros con que los espacios te sean
41:29cómodos puede ser problemático. El buen
41:31rollo se vuelve un chantaje militante
41:34para estar dentro de una organización
41:35que se dice de masas. Confundimos el
41:38trato honesto, el compañerismo y la
41:40confianza. mutua con que todas tengamos
41:42que ser amigas. Este bucle de
41:44retroalimentación hace que unas
41:46propuestas sean aceptadas o rechazadas
41:48en función de si esa persona cae bien o
41:50si somos afines a su ideología política.
41:53La inteligencia colectiva de una
41:54organización queda desactivada por los
41:56poderes informales y las asambleas
41:58paralelas que tienen lugar en las cañas
42:00posteriores. En esa esfera del
42:02amiguismo, las asambleas no gestionan
42:05los disensos ni los conflictos de forma
42:07eficiente. De hecho, para evitar
42:09encontronazos, las asambleas no suelen
42:11vetar propuestas o votar en contra para
42:13mantener ese buen rollo. Tampoco se
42:15señala las personalidades problemáticas
42:17por las consecuencias sociales que puede
42:19haber en los grupos de amigas. Se genera
42:21un ambiente donde todo tiene cabida,
42:23todo sentir es legítimo en apariencia y
42:26donde las propuestas se terminan vetando
42:28pasivamente en lugar de confrontarlas
42:30desde la honestidad y el compañerismo.
42:32Ante una propuesta que no convence,
42:34nadie se opone formalmente, pero luego
42:37nadie cumple el acuerdo, dando pie a que
42:39esas asambleas se conviertan en amebas
42:42ineficientes en vez de órganos de
42:44decisión. Esto hace que las apetencias
42:46más individuales tengan que encajarse en
42:48las organizaciones con calzador. El
42:50hecho de ver como autoritario oponerse
42:52frontalmente a una propuesta es otra
42:55consecuencia de entender la política
42:56desde el buen rollito. La cultura
42:59militante no entiende de acuerdos
43:00comunes o la forma en que se toman,
43:03independientemente de la estructura de
43:04la organización.
43:06La esfera de la informalidad es un
43:08aspecto que ha sido discutido por muchos
43:10espacios y tradiciones políticas. El
43:12problema es que la solución ha pasado
43:14por acotar cualquier atisbo de
43:16espontaneidad, haciendo a los espacios
43:18irrespirables o robóticos al constituir
43:21una excesiva burocratización de los
43:22procesos internos donde se registra y
43:25audita cada actividad de la
43:26organización. El remedio ha podido ser
43:29peor que la enfermedad. La acción
43:31interna se ve atravesada por una especie
43:33de panóptico burocrático que tiene la
43:35misma función que el supervisor o el
43:37encargado de una empresa. Esta
43:39estructura se coloca en una posición de
43:41poder sobre sus bases. Queremos remarcar
43:44que ningún sistema organizativo es
43:46salvaguarda de deficiencias internas.
43:49Los sistemas funcionan o no si sus
43:51propios integrantes hacen un uso ético y
43:53honesto de la burocracia. Si nos
43:55pusiéramos a focalizar los problemas en
43:57la estructura burocrática, estaríamos
43:59hablando de la forma, pero no del fondo.
44:02Queremos señalar que si no tenemos
44:04revisiones personales con el objetivo de
44:05crear nuevas formas de relacionarnos con
44:08buena fe, honestidad y compañerismo,
44:10ninguna estructura genera la eficiencia
44:12por sí misma. Es tan importante una
44:15estructura bien definida, formal y
44:17democrática como la buena voluntad de
44:19cada militante que se inserta en ella.
44:21Por poner algunos ejemplos, una
44:23estructura confederal no es deficiente
44:26si sus bases no participan o mantienen
44:28una actitud pasiva ante sus comités. Por
44:31mucho que la estructura orgánica
44:32garantice la democracia interna, esta no
44:35es real si sus bases no la hacen
44:36efectiva. Además, muchas veces la
44:39interpretación de los estatutos o
44:41procesos se usan de manera partidista
44:44para ganar una decisión o poder interno.
44:46Por muy bien que estén esos estatutos,
44:48la interpretación o uso que se hace de
44:50ellos es subjetiva. Habiendo nombrado
44:52algunas de las causas, la razón de fondo
44:55troncal es que no creemos en lo que
44:57hacemos. La propia militancia es un
44:59medio de validación para una tribu
45:01urbana concreta, no para la emancipación
45:04de la sociedad. Venimos de la derrota
45:06generalizada y la amnesia prolongada.
45:09Esto nos ha hecho ver la militancia como
45:11un pasatiempo que limpie nuestras
45:12conciencias o apuntale nuestros egos,
45:15pero no como la vía esencial para
45:17construir otro mundo. ¿Qué herramientas
45:20tenemos para cambiar estas dinámicas
45:22dentro de nuestras organizaciones? ¿Es
45:25posible trabar amistades sin caer en
45:27amiguismos? ¿Podemos confrontar ideas
45:30sin provocar una parálisis hostil del
45:32horizonte emancipador? Este tipo de
45:35problemática solo puede subsanarse con
45:37ética militante y más honestidad
45:39política y personal respecto a nosotras
45:41mismas. Celebramos el acierto de las
45:43organizaciones que han entendido que
45:45hacer público un código ético militante
45:47acordado colectivamente es esencial para
45:50modificar las razones que nos llevan a
45:52militar y nuestra relación con la
45:53política en sí. Es necesario desarrollar
45:56formaciones en esta línea que nos
45:58permitan gestionar disensos internos,
46:00diagnosticar amiguismos, corporativismo
46:02y tener espacios de crítica y
46:04autocrítica para evitar estas
46:06cuestiones. También instamos a cambiar
46:08la forma en la que entendemos el debate.
46:11El debate dentro de una organización es
46:13una herramienta para acertar con nuestra
46:15praxis. Debemos validar no solo la
46:17conclusión final, sino el proceso en sí,
46:20entendiendo que todas las reflexiones o
46:22matizaciones anteriores en asambleas o
46:24grupos de trabajo se traducen en que la
46:27conclusión no tiene autoría individual.
46:29En base a comprender esto, dejamos
46:32también de darle peso a individualidades
46:34que tienen mayor facilidad para recoger
46:36las ideas, pero que se nutren de la
46:38creación colectiva. En este sentido,
46:40además, consideramos que sería una
46:43dinámica muy saludable para acabar con
46:45la perpetuación de estructuras de poder
46:47capitalista y patriarcal dentro de
46:49nuestras organizaciones.
46:51Si el debate fuera más sincero y mejor
46:53mediado, dejaríamos de presenciar la
46:55imagen lamentable de que una propuesta
46:57en boca de una compañera es descartada y
47:002 minutos más tarde la misma en boca del
47:02compañero es aplaudida. También
47:05desaparecerían los silencios de muchas
47:06subjetividades por cuestiones de clase,
47:09etnia o género debido a su falta
47:11completa de legitimidad en los espacios
47:13asamblearios.
47:15Por otro lado, la actitud crítica de la
47:17militancia ha de ser una condición
47:19exigida y mínima para la consecución de
47:22una práctica sana y coherente.
47:24Cualquiera que haya leído estos párrafos
47:26con el dolor de la autocrítica entiende
47:29que no estamos diciendo que en los
47:30espacios políticos no se pueda crear una
47:33red afectiva de iguales para la vida
47:35cotidiana.
47:36Existe una diferencia abismal entre
47:39encontrar personas afines en el
47:40transcurso de la militancia con hacer de
47:43la militancia tu espacio donde acumular
47:45relaciones. Entendemos, sin embargo, que
47:48la fraternidad de sabernos en la misma
47:50trinchera es necesaria en un mundo donde
47:52nos encontramos muchas veces solas.
47:55La fortaleza de nuestras relaciones
47:57viene de una confianza política que
47:59tenemos pendiente construir y no de una
48:01afinidad superficial y un buen rollo
48:03basado en el miedo al conflicto. Por
48:06último, apostillar que no narramos estas
48:09situaciones desde el atril de la pureza,
48:11sino desde la revisión crítica, propia y
48:13ajena tras muchos tropiezos con una
48:16acción política impotente. Hacemos esta
48:19crítica después de sobrevivir y a buen
48:21seguro contribuir en ambientes
48:23irrespirables en los que cuesta
48:25diagnosticar cómo se ha producido esa
48:27incomodidad. Entendemos a su vez que
48:30quien milita por primera vez sea
48:32reticente a encontrar las costuras en
48:34los pocos espacios liberados que
48:35habitamos. Se trata de entender que
48:38nadie es perfecto ni está aislado de su
48:40contexto y que las mismas dinámicas de
48:42poder que se dan en otros lugares están
48:44en el rollo. El problema es que estas
48:47son más difíciles de señalar por la
48:49posición que ocupamos y esto es lo que
48:51aspiramos a cambiar.
48:59Coordinadoras y otras bestias de mil
49:01cabezas.
49:06Cada lucha ecologista, feminista,
49:09antiespecista,
49:11tomada por separado, actúa como un
49:13analgésico. Es un alivio temporal del
49:16dolor de cabeza ocasionado por la
49:17división, pero el veneno sigue ahí,
49:20minándonos por dentro. El único antídoto
49:23posible es la colectivización de luchas,
49:26una colectivización integral en
49:28consonancia con la noción reciente de
49:30revolución integral,
49:32acción directa económica.
49:37Una particularidad de Granada es que,
49:39pese a su tamaño reducido, los
49:41movimientos sociales coexisten en
49:43islotes casi todo el año sin conato de
49:45cambio. Las miniburbujas que se crean
49:48por afinidad ideológica o en el peor de
49:50los casos por afinidad personal dan pie
49:53a realidades paralelas constituidas por
49:55grupculos de activismo.
49:57Todo esto sigue dándose bajo una obra de
50:00buen rollo entre las organizaciones,
50:02pero sin un espacio de debate o
50:04construcción real.
50:05De manera pendular se ha creado una
50:08narrativa competitiva entre
50:09organizaciones en la cual los colectivos
50:12construyen parte de su discurso en base
50:14a ser mejor que el grupo de al lado. Mi
50:16discurso es más radical y revolucionario
50:18que el de tal organización. Mi
50:20organización tiene una estrategia mejor
50:22estructurada que la del otro, etcétera.
50:25Estas narrativas no se basan en la
50:27capacidad real de resolver las
50:29preocupaciones de las masas ni en tener
50:31herramientas eficaces de transformación
50:32social. No estamos poniendo el foco en
50:35fortalecer a nuestra clase si basamos
50:37nuestra legitimidad en quedar por encima
50:39del otro. Tenemos que ser capaces de
50:41valorar los aciertos de otras
50:43organizaciones sin entender los fallos
50:45como debilidades ni caer en idolatrías.
50:48La política se convierte en una
50:50competición absurda entre colectivos por
50:52ver cuál es más radical sin serlo.
50:55Parece que hemos olvidado que la labor
50:56de una revolucionaria es incidir y
50:59transformar la realidad social, no ser
51:01una vocera que busca la atención en base
51:03a desprestigiar el trabajo político de
51:05las compañeras. La mayoría de veces las
51:07coordinadoras o espacios unitarios son
51:10cascarones vacíos con la única premisa
51:11de juntarse. El problema de raíz es que
51:14este arrejunte no viene dado por una
51:16intención honesta de acumular fuerzas y
51:18contraponer programas, sino que viene
51:20exigida por nuestra incapacidad de ser
51:23movimiento propio por separado. En pocas
51:25palabras, no nos une la voluntad, sino
51:27la necesidad. Esto da pie a liturgias
51:30anuales donde se suman siglas sin ningún
51:32tipo de fuerza real que la sostenga.
51:34Todo el mundo quiere su logo en un
51:36cartel, simbolizando una unión que no es
51:38tal de puertas para dentro. Estas
51:40unidades tácticas se suelen dar en las
51:42fechas marcadas por el calendario 8 de
51:45marzo, 1 de mayo, etcétera, donde las
51:47organizaciones disputan renglones en un
51:50comunicado final de difícil lectura y
51:52comprensión para las personas ajenas al
51:54intrínulis del geteto político. Todas
51:56esas fechas quedan ritualizadas en la
51:59inercia del movimientismo granadino.
52:01Como dice Azusiam, llamarlo movimiento
52:04puede parecer osado porque es más bien
52:06una bestia de mil cabezas que avanza en
52:08direcciones contrapuestas.
52:10Otro aspecto a destacar es que las
52:12movilizaciones políticas, más que
52:14expresiones públicas de una
52:15reivindicación concreta, son eventos
52:17sociales donde nos encontramos. Las
52:19manifestaciones se ven envueltas en un
52:21ambiente de marcaje social, pandillas y,
52:24en definitiva, dejarse ver. El paseo
52:27discurre entre charlas, abrazos,
52:29chistes, miradas, cigarros e incluso
52:31cervezas. Entre todo este ambiente
52:33lúdico se percibe la vigilancia mutua
52:36entre los distintos destacamientos del
52:37geteto. Tras un par de horas de
52:39socialización, previa notificación a la
52:41policía, llega el momento más esperado
52:43para muchas, las cañas posteriores. La
52:46motivación por la que se acude a esa
52:47marcha queda en el mejor de los casos
52:49desdibujada y en el peor, opacada en la
52:52más absoluta irrelevancia. ¿A qué nos
52:54referimos con unidad táctica? ¿Cómo
52:57plantear estos espacios de encuentro
52:58para poder superar inercias? ¿Cómo dejar
53:01atrás ese monstruo de mil cabezas para
53:03convertirnos de facto en el movimiento
53:05revolucionario que ansamos ser? Las
53:08unidades tácticas deberían concretarse
53:10en un programa de mínimos paso a paso,
53:13construyendo consensos en el seno del
53:15movimiento político granadino para tener
53:17una incidencia mayor desde el
53:18reconocimiento mutuo y la disposición al
53:20debate. Para esto tenemos que dejar
53:23atrás las coordinadoras entendidas como
53:25un recipiente vacío donde cada una lleva
53:27su discursos y modificaciones.
53:30Vemos necesario crear junto a otras
53:32organizaciones el lugar donde estar
53:34dispuestas a debatir y acordar tácticas
53:36colectivas desde la intención de
53:38crecimiento y no por la necesidad de una
53:40fecha. Tiene más sentido una reunión con
53:42colectivos de vivienda en la que
53:44acordemos unas pautas a seguir en caso
53:45de desaucio o desalojo, formaciones
53:48comunes a nuestras militantes o un
53:50protocolo común frente a agresiones, que
53:52vernos las caras cada año para debatir
53:54una línea en un manifiesto unitario que
53:56terminará en la más absoluta
53:58intrascendencia. Sabemos que existen
54:00estrategias, marcos de análisis y
54:02programas políticos bien diferenciados
54:04entre los diversos sectores de la
54:05ciudad. No podemos entender los lugares
54:08de encuentro como espacios donde copar
54:09el discurso, por supuesto, pero también
54:12somos sujetos que incidimos sobre la
54:14misma realidad. Por tanto, podemos
54:16generar unidad en el movimiento, la cual
54:18es necesaria para avanzar mediante
54:20acuerdos comunes.
54:22Solo así es posible construir un
54:24programa compartido realista para la
54:26ciudad. Si esos pasos no se dan, las
54:30colaboraciones seguirán alimentadas por
54:32una aura de buen rollismo o contactos
54:34personales esporádicos.
54:36Citando a Felipe Correa en Hacia un
54:38pueblo fuerte, las diferencias
54:40políticas, ideológicas y estratégicas
54:43existen en la izquierda, pero ningún
54:45movimiento social o ideología avanzará a
54:47solas en el proceso de transformación
54:49social. forma parte de la lucha saber
54:52construir alianzas, composiciones y
54:54articulaciones con ética y sin necesidad
54:57de dejar de lado los principios y el
54:59programa estratégico, pero buscando el
55:01consenso colectivo a través de los
55:03puntos y demandas que se tienen en
55:05común.
55:14Teoría y práctica. Dos caras de la misma
55:17moneda.
55:26Aquellos que se fugan de la realidad
55:28muestran hoy un gusto particular por la
55:30instrucción abstracta en contra de la
55:32actividad concreta, por la contemplación
55:35en oposición a la acción.
55:37Ruimán Rodríguez.
55:49Como apuntamos anteriormente, el sector
55:52universitario conforma gran parte del
55:54acervo militante de la ciudad. La esfera
55:56universitaria está en términos generales
55:59levitando en una excepcionalidad ante el
56:01conflicto material, ya que sus contactos
56:03con el mundo capital trabajo o el
56:05derecho a la vivienda responden a
56:07problemáticas específicas que les hacen
56:09identificarse como estudiantes antes que
56:11como clase obrera. Esto lleva la acción
56:13a un plano intelectual, teórico y
56:15simbólico, sin ningún tipo de contacto
56:18con capas amplias de nuestra clase. El
56:20miedo a la equivocación, a tocar la
56:22realidad y a asumir contradicciones es
56:24un freno constante en todos los
56:26espacios, pero especialmente en aquellos
56:28copados por universitarias. Los
56:30discursos abstractos y maximalistas,
56:32sostenidos en el plano de las ideas y el
56:34marketing de las redes, quedan muy
56:36desmejorados cuando los bajas al barro.
56:38La derrota histórica de la que venimos,
56:40donde la construcción de un sujeto
56:42propio como clase todavía está en un
56:44estadio cero, nos obliga a una praxis
56:46mundana y en ocasiones contradictoria.
56:49La necesidad de abandonar el dogmatismo
56:51de las ideas y enfrentarnos a la
56:53práctica política nos lleva a confrontar
56:55el fallo. Esto, lejos de ser algo malo,
56:58es lo que otorga a nuestra estrategia la
57:00capacidad de transformación. Es lo que
57:02consigue estar en contacto con la
57:04realidad que pretendemos cambiar y es
57:06nuestra oportunidad para incidir en lo
57:08social.
57:09En muchas organizaciones hay una
57:10ausencia de diálogo teórico práctico que
57:13estanca el avance. Quizá una de las
57:16razones por las que las organizaciones
57:17no se permiten fallar son las dinámicas
57:19de redes, las acusaciones públicas, los
57:22trolls, los insultos y los debates sin
57:25resolución por parte de perfiles
57:26anónimos o, en el mejor de los casos,
57:29protegidos en un aura de
57:30despersonalización.
57:32Si no bajas tu teoría a la práctica,
57:34evitas la crítica y la exposición. Todos
57:37estos ingredientes, sumados a lo que
57:39lausiam ya expresaba, nos paralizan
57:42entendiendo la práctica como algo
57:44espontaneísta carente de estrategia
57:45política. Minusvalorar la práctica como
57:48forma de trabajo colectivo y
57:50aprendizaje, ensayo o error abre una
57:52brecha situando las cuestiones manuales
57:55o a las machacas un escalón por debajo
57:58del trabajo teórico e intelectual, como
58:01si se pudiera hacer trabajo intelectual
58:03sin ponerlo en práctica o este no
58:05surgiera de las propias conclusiones
58:07tras la praxis. Además, esta distinción
58:10es intrínsecamente clasista y expulsa a
58:13las capas menos formadas de los espacios
58:15políticos. convirtiéndolos en lugares
58:18inútiles para la acción y en burbujas de
58:20realidad distorsionada. Espacios en los
58:23que está más cómodo quien tenga más
58:24capacidad dialéctica, que se aprende por
58:26norma en la universidad, no quien tiene
58:29más experiencia o formación política.
58:31Por otro lado, al entender la formación
58:33teórica y la práctica como dicotómicas,
58:36pensamos que quien tiene un bagaje
58:37práctico no está capacitado para
58:39teorizar. Generamos la falsa sensación
58:42de que algunas personas sirven para
58:44pensar y otras para ejecutar.
58:46Esto se traduce tanto en una menor
58:48legitimidad a compañeras con menos
58:50formación reglada por el sistema como en
58:53volver inaccesibles los espacios debido,
58:55en parte a la elaboradísima nomenclatura
58:58propia creada. Aquí, evidentemente,
59:01estamos hablando de estructuras de
59:02incidencia y frentes de masas, no de
59:05dinámicas en organizaciones
59:06estrictamente políticas. Pero la
59:08ausencia de perspectiva militante vuelve
59:10a confundir los espacios de incidencia y
59:12autoorganización con lugares donde tener
59:14debates intelectuales y abstractos. El
59:17sector universitario intelectual copa el
59:19ritmo de trabajo militante atravesado
59:22por la socialización informal y los
59:24debates virtuales, haciendo imposible el
59:27acceso de las clases populares a las
59:29estructuras que dicen representarles,
59:31convirtiendo estos espacios en lugares
59:33de autoconsumo y amiguismo entre
59:35jóvenes. Aunque muchas militantes hayan
59:38abandonado ciertas prácticas al venir de
59:40organizaciones donde el único trabajo
59:42consistía en la acción sin ninguna
59:44estrategia específica, hay una nueva
59:47remesa de militantes que por culpa de
59:49las posiciones pendulares, están
59:51viviendo la política como un debate de
59:53salón donde no se lleva nada a la
59:55práctica. Tenemos que dar valor a la
59:57transmisión de conocimiento teórico y de
59:59conocimiento práctico para generar
1:00:01espacios en los que seamos efectivas.
1:00:04¿Cómo crear espacios que no se paren
1:00:06teoría y práctica? ¿Cómo perder el miedo
1:00:08al fallo? ¿Cómo hacer organizaciones que
1:00:10de verdad representen a la clase
1:00:12trabajadora en su diversidad y dicha
1:00:14diversidad se sienta apelada y
1:00:16bienvenida? No estamos diciendo que no
1:00:18puedas militar si vienes de la
1:00:19universidad. El problema no son las
1:00:22estudiantes, sino las dinámicas
1:00:24abstractas de la academia. Somos
1:00:26herederas de tradiciones socialistas que
1:00:28nacieron para hacer una política de lo
1:00:29popular, no una política academicista.
1:00:32Hemos de preguntarnos qué pasa en
1:00:34nuestros colectivos para que estas
1:00:35dinámicas tan alejadas del día a día de
1:00:37la clase obrera permeen tan rápido y
1:00:40desde ahí hacer una autocrítica.
1:00:42Proponemos dentro de unos acuerdos de
1:00:44mínimos aceptar diferentes formas de
1:00:46trabajo para dar cabida a un espectro
1:00:48más amplio de la clase proletaria en
1:00:50nuestras asambleas, porque nos
1:00:52necesitamos como clase y esto incluye
1:00:54todas las realidades de nuestra clase en
1:00:55su conjunto, no solo a la élite
1:00:58intelectual. Despersonalizar los fallos
1:01:00es otra necesidad que encontramos en el
1:01:02movimiento. Todo lo que hacemos en
1:01:04política es de autoría colectiva y es
1:01:07muy necesario abrir espacios de crítica
1:01:09y autocrítica sin entenderlos como
1:01:11ataques personales ni señalamientos a
1:01:13nuestro ego. Lo que nos mueve es la
1:01:15necesidad de avanzar, no de
1:01:17desprestigiar. Aprovechemos la derrota
1:01:19histórica en la que nos encontramos para
1:01:21entender que es el momento de probar a
1:01:23cambiar de herramientas
1:01:24teórico-prácticas.
1:01:26Dejemos de vivir en el abstracto de la
1:01:28teoría sin romantizar el sobreactivismo
1:01:30vanopráctico.
1:01:32Intentemos crear un movimiento político
1:01:34capaz de encontrar el equilibrio
1:01:35complejo y dialéctico entre ambos
1:01:37mundos.
1:01:48sargentos, generales y otros militantes
1:01:51centrales.
1:02:05¿Quién vigila este extraño observatorio
1:02:07para advertirnos de la llegada de nuevos
1:02:09verdugos?
1:02:10Realmente tiene un rostro distinto al
1:02:12nuestro.
1:02:14En algún sitio entre nosotros quedan
1:02:17capos con suerte, jefes reintegrados,
1:02:20delatores desconocidos, todos aquellos
1:02:22que no se lo creían o solo a veces. Y
1:02:26nosotros, que miramos con sinceridad
1:02:28estas ruinas, como si el viejo monstruo
1:02:30de los caminos estuviese enterrado bajo
1:02:32los escombros, fingimos tener esperanza
1:02:35ante esta imagen que se aleja y que no
1:02:37oímos que alguien grita sin parar.
1:02:42Alan Resné, noche y niebla.
1:02:56El Aznausiam nos ofrece dos términos muy
1:02:59útiles para analizar cómo se dan las
1:03:01relaciones entre militantes en
1:03:02colectivos políticos, militantes
1:03:05centrales y periféricos.
1:03:07A continuación nombraremos algunos
1:03:09ejemplos que abundan en nuestros
1:03:10espacios de militancia.
1:03:12Nuestra intención es señalar las malas
1:03:14praxis que se producen en la política
1:03:17para entre todas poder darle una
1:03:18solución. Este epígrafe no puede
1:03:21entenderse como un manual de psicología
1:03:23donde se señalan diferentes tipos de
1:03:25militante. Buscamos problematizar la
1:03:27jerarquía informal y el capital social
1:03:29para configurar espacios más
1:03:30horizontales y participativos. Nos
1:03:33referimos con militante central a las
1:03:35personas que acaparan carga de trabajo
1:03:37dentro de los colectivos, ya que tienden
1:03:39a creerse los únicos con capacidad
1:03:41suficiente para realizarla y por tanto
1:03:44acaban controlando el espacio político,
1:03:46mientras que las militantes periféricas
1:03:49son muy oscilantes y no llegan a
1:03:51responsabilizarse de ninguna labor en
1:03:52específico y tampoco llegan a formar
1:03:55parte de la toma de decisiones. Estos
1:03:57perfiles se han mantenido en el tiempo,
1:03:59aunque encontramos nuevos matices en
1:04:01cómo se decide quién encaja en un perfil
1:04:03u otro. En la actualidad encontramos con
1:04:06mayor frecuencia que los militantes
1:04:08centrales que dirigen la organización no
1:04:11ostentan la jerarquía informal en base a
1:04:13su trabajo militante, sino que se
1:04:14encuentran en ese lugar debido a su
1:04:16capital social. Mantienen ese estrato
1:04:19impidiendo que otras militantes puedan
1:04:21desenvolverse y trabajar a gusto,
1:04:23deslegitimando el trabajo de las demás.
1:04:25En múltiples ocasiones, los militantes
1:04:27centrales hacen ver que su trabajo, por
1:04:29abstracto que sea, es el único que
1:04:31importa. Se presentan como
1:04:33imprescindibles ante el grupo, el cual
1:04:35llega a creer que sin ellos todo se
1:04:36vendría abajo, independientemente de la
1:04:39carga material que en realidad
1:04:41sostengan.
1:04:42Esta forma de pensar es un reflejo de la
1:04:44sociedad capitalista y patriarcal.
1:04:46Ningún trabajo se realiza por sí solo
1:04:48sin las labores invisibles que en
1:04:50nuestros espacios también suelen
1:04:52realizar las mujeres o sin el camino que
1:04:54se crea al compartir ideas entre
1:04:56compañeras. El fruto nunca es recogido
1:04:59por una persona, por muy capital que
1:05:01esta se venda. La limitada visión
1:05:03política de los militantes centrales les
1:05:05impide apreciar cualquier trabajo que no
1:05:07se dé bajo su amparo. Se definen a sí
1:05:09mismos como la voz de la asamblea, como
1:05:11los que ostentan la verdad y la
1:05:13objetividad. Piensan que las asambleas
1:05:16son su club de lectura y no les importa
1:05:18divagar durante horas utilizando
1:05:20conceptos abstractos y en ocasiones
1:05:22extremadamente pedantes, dejando fuera
1:05:24de la discusión a cualquier militante
1:05:27que no puede invertir horas y horas en
1:05:28infinitas asambleas o lecturas. Pero no
1:05:31es solo su palabrería vacía la que aleja
1:05:34a las demás. Cualquier persona que no
1:05:36entre en una dinámica de trabajo
1:05:37asfixiante o que no pueda asumirla por
1:05:40sus condiciones materiales, se convierte
1:05:42automáticamente en una mala militante o,
1:05:45en su defecto, en una persona solo
1:05:47valorada como primera línea de choque en
1:05:49determinadas acciones.
1:05:51Hemos de pensar qué es lo que lleva a un
1:05:53militante periférico a no priorizar
1:05:56participar de la toma de decisiones y
1:05:58qué relación tiene con el poder que
1:05:59ejercen esos militantes centrales.
1:06:02Habitamos espacios donde las dinámicas
1:06:04de debate no se dan de manera honesta,
1:06:06se tiende a tergiversar, interrumpir e
1:06:09incluso apropiarse de las intervenciones
1:06:11de ciertas compañeras con la única
1:06:13pretensión de ganar, legitimidad, ego.
1:06:17Bajo este panorama hay muchas
1:06:19situaciones donde no podemos
1:06:20culpabilizar al militante periférico por
1:06:23no posicionarse, puesto que hacerlo a
1:06:25veces es un riesgo.
1:06:28Participar de los espacios sin sentir
1:06:30los tuyos y sin poder formar parte
1:06:32activa de la toma de decisiones
1:06:33inevitablemente deriva en que muchas
1:06:36militantes no asuman trabajo y acaben
1:06:38alejándose de la política. No obstante,
1:06:41hemos de remarcar la pasividad de la
1:06:42mayoría asamblearia, que pese a ver
1:06:45estos roles de poder y atreverse a
1:06:46comentarlos en espacios informales, no
1:06:48son capaces de problematizar dichas
1:06:50desigualdades por los cauces internos.
1:06:53Desconocemos si esto se debe al miedo a
1:06:55asumir dicho riesgo o a que se da más
1:06:57valor a los espacios de socialización y
1:06:59su buenismo inherente. Otro ejemplo de
1:07:02militante central menos señalado, es
1:07:04aquel que habita numerosos espacios al
1:07:06mismo tiempo de forma socialmente
1:07:08activa.
1:07:09Este perfil se nutre de los espacios
1:07:11informales que lo rodean, poseyendo
1:07:13información privilegiada de todos ellos,
1:07:16como por ejemplo acceso a actas o el
1:07:18conocimiento directo de ciertos
1:07:19conflictos. fluye entre las
1:07:21organizaciones como si pasara de la
1:07:22cocina al salón de su casa. Al conformar
1:07:25muchos de los espacios informales que
1:07:26rodean a las organizaciones, estas
1:07:28personas suelen generar un trasvase de
1:07:30información y rumorología, dando pie a
1:07:33que los espacios militantes no sean
1:07:35seguros para los debates internos,
1:07:37puesto que los disensos son utilizados
1:07:39como salseos intraorganizaciones.
1:07:42Estos sujetos están muy presentes, todo
1:07:44el mundo les conoce. Sin embargo, su
1:07:46papel en las organizaciones a nivel de
1:07:48trabajo suele ser bastante laxo o
1:07:50periférico. Paradójicamente, su
1:07:53presencia dentro del geteto como espacio
1:07:55de socialización es bastante notoria.
1:07:58Asumimos que dentro de espacios
1:07:59informales de afinidad política se vayan
1:08:01a dar conversaciones donde tengan lugar
1:08:03chascarrillos o intercambios. El
1:08:05problema es que ese trasvase de
1:08:06información, si llega a cronificarse,
1:08:09supone una relación de poder, además de
1:08:12un riesgo para militantes al ver
1:08:14expuestos hacia fuera su hacer o sus
1:08:15opiniones. Ese trasvase de información
1:08:18es de base un riesgo y una exposición.
1:08:22Más peligroso aún es cuando esa
1:08:24información la detenta una persona que
1:08:26cohabita varios espacios y tiene
1:08:27reconocimiento social.
1:08:29El espacio informal donde se mueve la
1:08:31información de las organizaciones a
1:08:33personas que no militan en un
1:08:35determinado espacio se puede convertir
1:08:38en el lugar de decisión como si de una
1:08:40asamblea de control se tratase. Las
1:08:42militantes que no forman parte de estos
1:08:44espacios de informalidad ven como la
1:08:46decisión de una asamblea está mediada
1:08:48por debates que han tenido lugar fuera
1:08:50de ella y por personas que no están en
1:08:52la cotidianidad del trabajo político. De
1:08:55esta manera, la opinión de las personas
1:08:56a las que el geto otorga un capital
1:08:58social desmedido queda reflejada en las
1:09:01diferentes organizaciones a las que
1:09:02accede por medio de ese colegueo. En
1:09:05este punto, cabe volver a las
1:09:07reflexiones en torno a las redes
1:09:08sociales, ya que resulta inevitable que
1:09:10estos perfiles con información
1:09:11privilegiada sean también los mismos que
1:09:13se convierten en voceros del buen redes.
1:09:17Su privilegiada posición en torno a los
1:09:19debates que se producen en los
1:09:20colectivos, casi de manera holística, le
1:09:23suelen permitir labrarse un perfil muy
1:09:24acertado y siempre adelantado en el
1:09:26espacio virtual, que puede llegar
1:09:28también a condicionar debates internos
1:09:30debido a la ya mencionadísima
1:09:32legitimidad que se les otorga. En una
1:09:34línea contrapuesta, nos encontramos con
1:09:37un ejemplo paradigmático dentro de los
1:09:39espacios políticos, por lo general en
1:09:41CSOs o en espacios donde se habita de
1:09:44manera vivencial. En estos lugares se
1:09:46desdibuja la línea entre la militancia y
1:09:48la propia vida. Pese a que esto debería
1:09:51ser positivo, en ciertas ocasiones
1:09:53imposibilita que se dé un debate
1:09:54honesto. Ciertos militantes pasan a
1:09:57considerar estos espacios como propios,
1:09:59complicando la posibilidad de crítica y
1:10:01autocrítica asamblearia. Las opiniones
1:10:03sobre las malas praxis se convierten en
1:10:06ataques personales y se justifican los
1:10:08malos comportamientos o las malas
1:10:09formas. Esta persona es así por x
1:10:12motivo. Ya sabes lo importante que es
1:10:14para x este lugar, etcétera. Esta
1:10:17dinámica convierte los espacios de
1:10:18encuentro de la clase trabajadora en
1:10:20cortijos particulares, volviendo
1:10:22irrespirables las asambleas para las
1:10:24nuevas militantes. Conforme van pasando
1:10:26los años, estas dinámicas se enraizan
1:10:28todavía más en la asamblea hasta
1:10:30parecerse más a una peña en fiestas que
1:10:32a un proyecto político. Las actividades
1:10:35que se proponen son de puro autoconsumo
1:10:37y no llaman a nadie que no esté
1:10:38totalmente involucrado en ese minigueto.
1:10:41Al producirse este aislamiento, la
1:10:43asamblea sigue contando con las mismas
1:10:45caras de siempre. Por tanto, las labores
1:10:47de mantenimiento y gestión pasan
1:10:49sistemáticamente por las mismas manos,
1:10:51provocando un efecto de pertenencia que
1:10:53se utiliza como arma arrojadiza para
1:10:55seguir controlando el espacio de manera
1:10:57autoritaria. Como último caso, algunos
1:11:00sujetos utilizan sus sentires para
1:11:02imponer una decisión o evitar un debate.
1:11:05Para nosotras, esto es una nueva forma
1:11:07de autoritarismo basada en que si
1:11:09alguien se ofende por una decisión, esta
1:11:12es constitutiva de veto. La política
1:11:14contemporánea, más que una esfera donde
1:11:16tratar los asuntos comunes, es una
1:11:18concatenación de asuntos privados
1:11:20solapados como si fueran una torre
1:11:22deenga. Al no funcionar como una clase
1:11:24social, sino como un espacio de
1:11:26individualidades, las apetencias
1:11:29personales y las emociones se colocan
1:11:31por encima del proyecto político
1:11:32colectivo, dando pie a que el debate
1:11:35fraterno y el conflicto inherente a la
1:11:37política se lleve al terreno del
1:11:38chantaje emocional. Al entender que la
1:11:41política ha de ser nuestro espacio de
1:11:43socialización y realización personal, no
1:11:45somos capaces de aceptar que nuestro
1:11:47colectivo tome decisiones que no nos
1:11:49gustan o convencen, dejando el consenso
1:11:51colectivo a una cuestión de mínimos sin
1:11:54ningún tipo de profundidad.
1:11:57¿Cómo promover el debate sano en las
1:11:58asambleas? ¿Cómo motivar la
1:12:00participación de todas las militantes?
1:12:03¿Cómo lidiar con los triunfalismos y los
1:12:05personalismos?
1:12:07Estamos persiguiendo una nueva cultura
1:12:08militante basada en la honestidad y la
1:12:10ética. Entendemos la asamblea como el
1:12:13espacio donde aprender a relacionarnos
1:12:14mejor, independientemente del punto en
1:12:17el que estemos. Apostamos por utilizar
1:12:19herramientas como códigos éticos
1:12:21acordados, moderaciones activas,
1:12:23formaciones que nos sirvan para poder
1:12:25identificar y combatir las malas praxis
1:12:27y, sobre todo, una voluntad común que
1:12:30priorice la participación democrática de
1:12:32las integrantes de la asamblea. Quizá de
1:12:35esta forma nos encontremos en un futuro
1:12:37con espacios donde la carga de trabajo
1:12:39esté repartida y sea valorada en su
1:12:41conjunto, asambleas donde podamos
1:12:44avanzar en colectivo y, en definitiva,
1:12:46lugares donde la democracia directa se
1:12:48ponga en práctica.
1:13:00Invisibilizar lo invisible, una de las
1:13:03grandes carencias del Atnauseam.
1:13:19¿Quién construyó Tebas? La de las siete
1:13:21puertas.
1:13:23En los libros figuran solo nombres de
1:13:25reyes.
1:13:27¿Acaso arrastraron ellos los bloques de
1:13:29piedra? Y Babilonia, mil veces
1:13:32destruida, ¿quién la volvió a levantar
1:13:35otras tantas?
1:13:37¿Quiénes edificaron la dorada Lima? ¿En
1:13:39qué casas vivían? ¿A dónde fueron la
1:13:42noche en que se terminó la gran muralla
1:13:44sus albañiles?
1:13:47Bertolbrecht, preguntas de un obrero que
1:13:49lee.
1:13:58Un aspecto que, sin duda, ha supuesto un
1:14:00avance desde el 2002 ha sido la
1:14:03incorporación de la perspectiva
1:14:04feminista dentro de los espacios
1:14:06políticos. Esto implica un
1:14:08cuestionamiento profundo sobre los
1:14:10ambientes militantes y sus estructuras,
1:14:12roles de poder, división del trabajo
1:14:14político, espacios seguros de agresiones
1:14:17o cuidados en una asamblea. El feminismo
1:14:19ha atravesado la totalidad de la praxis.
1:14:22Todo este proceso, con su explosión en
1:14:24la ola feminista de 2018 ha traído la
1:14:27incorporación de muchas compañeras a
1:14:29espacios de mayor visibilidad, así como
1:14:31la consecución de lugares menos hostiles
1:14:34para mujeres y disidencias. Este proceso
1:14:37ha puesto en el centro cuestiones hasta
1:14:39entonces completamente invisibilizadas
1:14:41que echamos de menos en el análisis
1:14:43crítico del texto original. Siguen
1:14:46siendo las mujeres las que sostienen el
1:14:47papel de pacificadoras o cuidadoras.
1:14:50Tras hablar de las militancias
1:14:51centrales, resulta inevitable apuntar
1:14:54que estas posiciones rara vez son
1:14:56ostentadas por una compañera, entendida
1:14:58como mujer o disidencia, y no dentro del
1:15:01femenino genérico que venimos utilizando
1:15:03en este texto. Las que mantienen en la
1:15:06sombra y sin reconocimiento los
1:15:07proyectos siguen siendo las mujeres,
1:15:09imponiéndoles, por tanto, un
1:15:11sobreesfuerzo militante. Por un lado, la
1:15:14propia realidad militante y, por otro,
1:15:16la cuestión feminista, como si esta no
1:15:18fuera común a cualquier participante de
1:15:20una organización revolucionaria.
1:15:23Somos nosotras las que elaboramos los
1:15:24protocolos, las que los ponemos en
1:15:26marcha, las que resolvemos los
1:15:28conflictos que otros generan y las que
1:15:30lidiamos con los malestares
1:15:31asamblearios. Nuestra labor es clara,
1:15:33pero no reconocida. Hacer el espacio
1:15:36habitable, poner buena cara, acompañar a
1:15:38las nuevas integrantes, sostener los
1:15:40espacios, tanto materiales como de
1:15:42convivencia. Tenemos que ser, en
1:15:44definitiva, esa parte amable de la
1:15:46política. Nuestros compañeros nos
1:15:48relegan este trabajo de manera
1:15:50inconsciente o no, e incluso nosotras
1:15:52mismas lo realizamos sin preguntarnos
1:15:54qué nos lleva a entenderlo como una
1:15:55obligación. El hecho de que esta labor
1:15:57sea invisible significa que no es
1:15:59valorada. Muchos compañeros lo ven como
1:16:02secundario e innecesario, simplemente
1:16:04porque no queda reflejado como grupo de
1:16:06trabajo en la estructura orgánica de una
1:16:08asamblea. El estigma de pacificadoras
1:16:11llega al punto que cuando una de
1:16:12nosotras conflictúa algo, usa un tono
1:16:14firme, defiende su posición o
1:16:16problematiza estas cuestiones, se
1:16:18convierte en un elemento disruptivo. A
1:16:20muchos compañeros les incomoda, y, ¿por
1:16:22qué no decirlo? Les jode que sea una
1:16:25compañera, una mujer la que confronte.
1:16:27Es decir, que esa cara amable y
1:16:29sonriente deje de ser complaciente y les
1:16:32discuta. Como mujeres, nos vemos más
1:16:35expuestas en la asamblea cuando nos
1:16:36negamos a adoptar un rol conciliador,
1:16:38siendo las exageradas, las amargadas o
1:16:41las bordes cuando defendemos una
1:16:42oposición o problematizamos una dinámica
1:16:45asamblearia. Sin embargo, los hombres
1:16:48son permanentemente premiados por la
1:16:50firmeza en sus ideas y su defensa con
1:16:52reconocimiento político y capital
1:16:54social. Negar esta realidad que vivimos
1:16:57las mujeres en las asambleas solo puede
1:16:59responder a una incapacidad de leer
1:17:00nuestros contextos o al miedo de algunos
1:17:03compañeros a perder esa posición de
1:17:04comodidad o poder que siguen ostentando.
1:17:07Este trabajo de cuidados tan necesario
1:17:10para que podamos desarrollarnos de
1:17:11manera constructiva en los espacios
1:17:13políticos debe ser un trabajo común para
1:17:15cualquier integrante de la asamblea. La
1:17:17cuestión feminista atraviesa a cualquier
1:17:19persona que persiga una transformación
1:17:21social. No podemos transformar nada
1:17:23desde la asfixia de un espacio
1:17:24irrespirable. Por otra parte, no siendo
1:17:27exclusivo del feminismo, la actividad
1:17:29política en nuestro contexto está tan
1:17:31atravesada por el individualismo
1:17:33postmoderno que provoca que muchas
1:17:35integrantes utilicen determinados
1:17:37discursos para abarcar poder o imponer
1:17:40decisiones. Para que estas actitudes u
1:17:42otras no se den, el feminismo exige muy
1:17:45acertadamente espacios de militancia
1:17:47habitables y para ello propone
1:17:50mecanismos, protocolos, formaciones y
1:17:52herramientas para la consecución de los
1:17:53mismos. Estos recursos tratan de mostrar
1:17:56principalmente las actitudes machistas,
1:17:58las malas moderaciones, el acaparamiento
1:18:01por parte de unos pocos o visibilizar el
1:18:03sentir de las personas integrantes a fin
1:18:05de humanizar nuestra acción política y
1:18:07garantizar su continuidad. ¿Cómo podemos
1:18:10empezar a practicar ese mundo nuevo que
1:18:11deseamos en nuestras organizaciones?
1:18:14¿Cómo superar el frágil equilibrio entre
1:18:15la permanente urgencia de la praxis
1:18:17militante y las necesidades de quienes
1:18:19construimos esos espacios? ¿Cómo
1:18:21aprender a organizarnos sin jerarquías
1:18:23de verdad? No se nos escapa que el
1:18:26equilibrio entre todas esas costumbres y
1:18:28nuestra propia práctica militante es
1:18:30frágil y en ocasiones resulta agotador,
1:18:33especialmente con la sobrecarga de
1:18:35trabajo en estos tiempos en los que las
1:18:37militantes somos una minoría abrumadora
1:18:38y precaria. Sin embargo, en línea con
1:18:41todo lo que venimos defendiendo, tenemos
1:18:43que perderle el miedo a la crítica. Los
1:18:45señalamientos, si son internos, desde la
1:18:47ética militante que planteamos son una
1:18:50herramienta para construir alternativas
1:18:52en los momentos en los que perpetuamos
1:18:53violencias de las que pretendemos
1:18:55desprendernos. Tenemos que construir
1:18:57espacios que estén abiertos al
1:18:59aprendizaje y, si fuera necesario, al
1:19:01cambio estructural. Cortar raíces del
1:19:03machismo tan profundas no es sencillo,
1:19:05así como las del capacitismo, el
1:19:08racismo, la LGTBIQ plus fobia o tantas
1:19:11otras violencias interseccionales que
1:19:13nos atraviesan. Si todos los
1:19:14llamamientos que hacemos al debate
1:19:16honesto pudieran darse, nos
1:19:18encontraríamos con que, además de las
1:19:19violencias que ejercen personas
1:19:21concretas, agresiones sexuales,
1:19:23descalificaciones, posiciones de poder
1:19:24laborales, muchas violencias tendríamos
1:19:27que abordarlas como estructurales.
1:19:29Tendríamos que aprender a no señalar una
1:19:31violencia como personalista, siempre y
1:19:33cuando no se déí, sino como propia de un
1:19:36tiempo y de nuestras propias carencias
1:19:37estructurales.
1:19:39Tenemos que poner en valor la capacidad
1:19:41creativa común que nos permitirá ir
1:19:43generando estrategias para alcanzar las
1:19:45convivencias más adecuadas posibles. La
1:19:48militancia, siendo la permanente
1:19:49confrontación con la realidad existente,
1:19:52se nos hace difícilmente transformable
1:19:54en algo agradable en su totalidad, pero
1:19:56sí confiamos en nuestra capacidad para
1:19:58escapar de la máxima cantidad de
1:19:59violencias posibles dentro de nuestros
1:20:01espacios. Creemos que esta perspectiva
1:20:04en el que la asunción y gestión de
1:20:06nuestras propias carencias forme parte
1:20:08la medida de lo posible de nuestra
1:20:09agenda cotidiana, invitaría a muchas
1:20:12personas a participar con nosotras,
1:20:14ahora chantadas por ciertas formas o
1:20:16discursos de nuestras praxis, aunque no
1:20:18estén completamente reparadas, al menos
1:20:21que haya confianza en que los debates se
1:20:22pueden dar y avanzar en ellos de forma
1:20:24satisfactoria. Tenemos que ser
1:20:26valientes, aceptar las críticas internas
1:20:28con la crudeza que pudiera existir y
1:20:30asumir los señalamientos constructivos
1:20:32que pudieran hacer sobre nosotras.
1:20:34Además, creemos que la integración
1:20:36completa de ciertas perspectivas nos
1:20:38permitiría crecer en número. Muchas
1:20:40personas dejarían de asumirse como
1:20:42militantes periféricas por uno u otro
1:20:44motivo y otras se comenzarían a sentir
1:20:46atraídas por nuestras organizaciones.
1:20:48También solucionaría, al menos en parte,
1:20:50la problemática del abandono de las
1:20:52militancias por su incompatibilidad con
1:20:54la vida. Hablar de conciliación de las
1:20:56condiciones materiales de las personas
1:20:58cuidadoras o de nuestra salud mental no
1:21:00tiene que venir desde la propuesta
1:21:02malentendida del sector más hippi de
1:21:04ciertos activismos, sino de la
1:21:05traducción concreta y material de
1:21:07mecanismos internos que permitan que
1:21:09muchas militantes valiosas puedan sentir
1:21:11que nuestros espacios les apelan y si se
1:21:13da el caso extremo de tener que llegar
1:21:15al abandono, que se sientan siempre
1:21:17bienvenidas a volver. En definitiva,
1:21:19defendemos que todas estas cuestiones
1:21:21ponen sobre la mesa soluciones para uno
1:21:23de los problemas que también vertebran
1:21:25nuestros movimientos, la espantada
1:21:27general y el punto de no retorno.
1:21:39epílogo.
1:21:53Es inevitable que nos hayamos dejado
1:21:55apartados en el tintero. La labor de
1:21:57sintetizar y priorizar cuestiones es una
1:21:59tarea inmensa ante una realidad tan
1:22:01compleja. Hemos priorizado abarcar
1:22:03algunos debates que sentíamos dejados de
1:22:05lado. Todo el texto tiene como intención
1:22:08dar un paso más en el largo camino que
1:22:10nos queda por recorrer. Fuera de toda
1:22:12apariencia, mirar hacia delante en un
1:22:14contexto donde todo horizonte se dibuja
1:22:16gris nos parece una osadía digna de
1:22:19aquellas que seguimos sujetando el
1:22:20testigo de la historia. Este testigo, al
1:22:23igual que hemos decidido recogerlo,
1:22:24también queremos entregarlo a aquellas
1:22:26personas con las que compartimos esta
1:22:28realidad en conflicto. Siendo
1:22:30optimistas, tras este ciclo de
1:22:32desmovilización y repliegue, sentimos
1:22:35que se abren espacios de oportunidad. El
1:22:37proceso de ebullición teórica y
1:22:39autocrítica está cada vez más presente.
1:22:42Somos muchas las que hemos perdido el
1:22:44miedo y recuperado la ambición. Tenemos
1:22:46la sensación de que algo se mueve en
1:22:48dirección opuesta a las inercias y los
1:22:50rituales activistas con disposición a
1:22:52equivocarnos, aprender y avanzar.
1:22:55Queremos hacer una crítica constructiva
1:22:57para poder así afinar mejor nuestras
1:22:59militancias. En este texto no hemos
1:23:02hablado de grandes tácticas ni de
1:23:03estrategias políticas. Lo que hemos
1:23:05intentado señalar es aquello que se
1:23:08queda en la esfera de lo invisible,
1:23:09debajo de la alfombra cogiendo mo.
1:23:12Aquello que, sin embargo, atraviesa y
1:23:14condiciona nuestra acción política.
1:23:16ese claro oscuro que existe más allá de
1:23:18las grandes narrativas políticas o las
1:23:20épicas.
1:23:22Hemos intentado analizar lo cotidiano de
1:23:23nuestra acción, algunas veces aburrida,
1:23:26otras decepcionante y en ocasiones
1:23:28esperanzadora, que endereza las
1:23:29narrativas sobre la que erigimos
1:23:31nuestras banderas. Sin esa esfera
1:23:33cotidiana, desde un turno de limpieza a
1:23:36una acción en un grupo de trabajo, toda
1:23:38metanarrativa queda expresada en el
1:23:40vacío de la lejanía, sin conexión con él
1:23:42ahora, sin relación con nuestra
1:23:44biografía, con lo que en realidad somos.
1:23:46Hacemos un llamamiento al desarrollo
1:23:48teórico fuera de las lógicas del
1:23:50frencill y el tribalismo, a una práctica
1:23:52coherente y humilde, a un debate honesto
1:23:55y ético, contundente, pero cercano. Dar
1:23:58saltos cualitativos, confrontar la
1:24:00sensación de derrota.
1:24:02Queremos contagiar optimismo, pero con
1:24:04los pies en el suelo. Hemos heredado las
1:24:06miserias de un primer mundo en
1:24:08decadencia imperialista. Los lodos de la
1:24:10amnesia colectiva y el individualismo
1:24:12nos presentan un campo yermo sin vida.
1:24:15Nuestra tarea ahora es dejar un suelo
1:24:18fértil para las oportunidades venideras
1:24:20y las generaciones próximas. No
1:24:22escribimos estas líneas desde el
1:24:24señalamiento, sino desde una llamada de
1:24:26atención colectiva.
1:24:28Como ya dijimos, no estamos exentas de
1:24:30haber fomentado algunas de estas
1:24:32prácticas y es por ello que nos ponemos
1:24:34delante del espejo como sujetos del
1:24:36geteto político que somos. Como ya
1:24:38decimos, aquí no hablamos de grandes
1:24:40narrativas o apuestas políticas. Sí que
1:24:43nos gustaría señalar que lausiam se
1:24:45escribió desde una base
1:24:46insurreccionalista con un pensamiento
1:24:49antiorganización atravesando todas sus
1:24:51líneas.
1:24:52Para las autoras de este nuevo animal
1:24:54colectivo y salvaje, sin organización no
1:24:57hay revolución.
1:24:59Esto implica que apostamos por
1:25:01estructuras políticas y estratégicas
1:25:03desde donde desarrollar nuestros
1:25:04aprendizajes, así como frentes de masas
1:25:07amplios en los que construir un
1:25:08movimiento revolucionario de masas.
1:25:11Porque toda lucha histórica nace del
1:25:13deseo colectivo de emanciparse.
1:25:16Concebimos a la clase trabajadora como
1:25:18un sujeto histórico que debe conseguir
1:25:20su propia liberación.
1:25:22Es por esto que no creemos en los atajos
1:25:25ni en las explicaciones vagas del
1:25:26insurreccionalismo o del autonomismo.
1:25:29Nos manchamos las manos y en la medida
1:25:31de nuestras posibilidades seguiremos
1:25:33aportando en la construcción de un
1:25:34movimiento real para esta ciudad.
1:25:37Dedicamos este epílogo a todas las
1:25:39compañeras de lucha, las pasadas, las
1:25:41presentes y las que están por venir. A
1:25:45todas las que siguen pensando que la
1:25:47revolución es posible con toda nuestra
1:25:49humildad, fuerza y admiración.
1:25:52Salud y acierto, compañeras.
1:26:03Este libro lo edita la Biblioteca Social
1:26:05Hermano Osquero. La biblioteca social
1:26:08Hermano Osquero es un espacio
1:26:10autogestionado y asambleario para la
1:26:12formación y el encuentro en Granada. Nos
1:26:14esforzamos en tener disponible en
1:26:16préstamo un fondo actualizado de obras,
1:26:18publicaciones periódicas y fancines de
1:26:21carácter antiautoritario,
1:26:23anticapitalista y antipatriarcal. Somos
1:26:26también un centro de documentación de
1:26:28las luchas y movimientos sociales de la
1:26:30ciudad. Desde la biblioteca queremos
1:26:33visibilizar todo este contexto mediante
1:26:35nuestra editorial. Intentamos poner la
1:26:37edición al servicio de los movimientos
1:26:39sociales.
1:26:46Impulso firma uno de los textos de este
1:26:49libro.
1:26:50Fue un grupo de militantes que se
1:26:52encontraron en la ciudad de Granada
1:26:54entre 2024 y 2025 con el interés de
1:26:57mejorar cualitativamente las luchas en
1:26:59las que participan.
1:27:01Formaron un grupo de estudio centrado en
1:27:03las tesis del anarquismo plataformista
1:27:05espefista y entre otras cosas debatieron
1:27:09Adnausiam. Decidieron escribir
1:27:11colectivamente este nuevo animal
1:27:13colectivo y salvaje. A finales de 2025
1:27:16se integraron en Liza, plataforma
1:27:18anarquista.
1:27:25La publicación de esta obra ha sido
1:27:27fruto de un proceso de autogestión. Ni
1:27:30el autor ni las editoras obtienen lucro
1:27:32personal alguno con ella. Los beneficios
1:27:35económicos que pudiera haber irán
1:27:37destinados a proyectos colectivos que
1:27:39contribuyan a cuestionar el orden social
1:27:42existente y a transformarlo.