Full transcript
0:00Una chica de dieciocho años entra al consultorio de Sigmund Freud llevada por su padre. Ella no
0:06pidió estar ahí. El padre sí. El pedido del padre a Freud es: «Doctor, hágala entrar en razón». El
0:14papá quiere que su hija deje de insistir con una acusación que incomoda a toda la familia. La chica
0:20dice que un amigo del padre, el señor K., la acosó sexualmente. La chica también dice que su padre le
0:28es infiel a su madre, dice que el papá mantiene una relación amorosa con la esposa de ese hombre,
0:34la señora K., y que, para poder seguir viéndola, la entregó a ella como una especie de objeto
0:42de intercambio. El padre, típico machista, niega todo. Según él, la hija está enferma, exagera y se
0:50ha vuelto insoportable. Y así comienza uno de los textos más importantes, más brillantes y también
0:56más incómodos de la historia del psicoanálisis. El título es «Fragmento de análisis de un caso de
1:04histeria», pero en general los psicoanalistas nos referimos a él como el famoso caso Dora.
1:12Dora es un nombre inventado por Freud. La paciente real se llamaba Ida Bauer.
1:18Freud la atiende durante tres meses, a fines del año 1900. El tratamiento
1:22termina abruptamente el 31 de diciembre. Freud escribe el historial del caso poco después,
1:28pero lo publica recién en 1905. Al principio Freud pensaba ponerle el título «Sueño e histeria»,
1:35porque el relato se organiza alrededor de dos sueños que tiene Dora. Finalmente lo
1:41llama «Fragmento» porque el análisis quedó inconcluso: Dora abandonó el análisis. Freud
1:47aclara además que reconstruyó la historia de memoria. Durante las sesiones no tomaba notas;
1:53sí fijó por escrito los sueños inmediatamente después. No tenemos, entonces, una grabación de
2:00lo que pasó, sino el texto que Freud construye con sus recuerdos, sus notas y sus interpretaciones.
2:09Dora presenta síntomas desde la infancia. A los ocho años tiene ataques de asma, le falta de aire.
2:16A los doce aparecen dolores de cabeza, migrañas y una tos nerviosa. Las migrañas desaparecen
2:24con el tiempo, pero la tos continúa. Durante algunos períodos pierde completamente la voz:
2:29una afonía que puede durar semanas. A los dieciocho años está deprimida, irritable, cansada,
2:36desconcentrada, evita la vida social y se lleva muy mal con los padres. Escribe además una carta
2:43de despedida en la que dice que no soporta seguir viviendo. Después de una discusión con el padre
2:50tiene un desmayo, aparentemente con convulsiones, y luego no recuerda lo sucedido. Este episodio
2:57termina de asustar a la familia. Contra su voluntad, el padre la lleva a ver a Freud.
3:03La constelación familiar es fundamental. El padre es un industrial rico, inteligente,
3:09dominante, pero es también una persona enferma. Había tenido tuberculosis, un desprendimiento de
3:15retina y sífilis antes del matrimonio. Dora está profundamente unida a él: lo admira, lo cuida y,
3:23al mismo tiempo, lo juzga con una lucidez feroz. Freud habla con el padre y atiende a Dora,
3:32pero nunca conoce a la madre. A partir de los relatos, describe a la mamá como una
3:38mujer absorbida por la limpieza y usa una expresión bastante despreciativa:
3:45dice que la mamá tenía la típica «psicosis del ama de casa». Dora desprecia a su madre. Hay además un
3:53hermano mayor que había sido su modelo, pero ahora suele ponerse del lado de la mamá.
3:58Es decir que en la familia está Dora alineada al papá, y el hermano alineado a la mamá.
4:06Mientras la familia vive en una ciudad balnearia, se vuelve íntima de otro matrimonio: el señor y
4:12la señora K. La señora K. hace de enfermera, cuida al padre de Dora durante una de sus enfermedades.
4:20Dora está convencida de que su papá y la señora K. son amantes. Freud, al final, le cree a Dora,
4:27se da cuenta de que esto, casi seguro, es así. Al mismo tiempo, el señor K. se acerca cada vez
4:34más a Dora. Pasea con ella, le hace regalos, le manda flores, le escribe postales desde sus
4:41viajes y busca quedarse a solas con ella. Dora es niñera de los hijos de los K. Freud dice que Dora
4:48cuida a los dos hijos del matrimonio como si fuera una segunda madre. Y mantiene una
4:53relación muy íntima con la señora K. Comparten habitación, conversan sobre sexualidad y leen
5:00libros de biología que, para la moral de la época, no eran apropiados para una adolescente como Dora.
5:12Tenemos entonces un cuadrilátero: el padre de Dora desea a la señora K.; el señor K. desea a Dora;
5:21Dora cuida a los hijos de los K.; la señora K. es amiga y confidente de Dora. El padre de
5:28Dora puede continuar su relación con la señora K. porque evita mirar lo que el señor K. hace con su
5:35propia hija. Y el señor K. tolera la relación de su esposa mientras conserva acceso a Dora. Freud
5:46dice que no hubo un pacto explícito, por supuesto. Pero cada hombre se abstiene de ver aquello que
5:52sería moralmente inaceptable. Dora siente, con bastante razón, que fue «entregada» al señor K.
6:01Si hoy nos llegara un caso así al consultorio, seguramente veríamos algo
6:06muy distinto a lo que vio Freud. Diríamos que un adulto fue preparando durante años
6:14el terreno para acercarse sexualmente a una menor: paseos, regalos, flores, confidencias,
6:24una posición de confianza dentro de la familia. Hablaríamos de grooming. Y hay dos escenas que,
6:35con nuestro vocabulario actual, pueden describirse directamente como conductas sexuales abusivas.
6:40La primera ocurre cuando Dora tiene catorce años. El señor K. acuerda con Dora y con la
6:46señora K. que los tres se encontrarán en su negocio para mirar una procesión religiosa.
6:52Pero convence a la esposa de quedarse en casa y despide a los empleados. Cuando Dora llega,
6:59están solos. Él baja las persianas, la aprieta contra su cuerpo y la besa en la boca.
7:09Dora siente un asco intenso, se suelta y huye. Después evita quedarse sola con él.
7:16También conserva una sensación de presión sobre el torso y desarrolla una aversión a
7:22pasar cerca de hombres que hablan animadamente con una mujer. Una respuesta postraumática.
7:29Freud hace una interpretación que hoy nos resulta brutal. Dice que una chica sana de
7:34catorce años debería haber sentido excitación sexual ante ese beso, y que el asco revela
7:41una inversión histérica del afecto: donde tendría que haber placer aparece repugnancia.
8:03Es importante entender su argumento histórico, pero también es importante no perder el
8:08hecho concreto. Un hombre adulto organizó una trampa para quedarse solo con una adolescente,
8:14la abrazó y la besó sin su consentimiento. Hoy en día no necesitamos explicar el asco de Dora como
8:22una deformación patológica. Nos parece, más bien, una respuesta bastante adecuada a una agresión.
8:29La segunda escena ocurre aproximadamente dos años después, durante una estadía junto a un lago. El
8:37señor K. sale a caminar con Dora y le declara su amor. Ahí, el señor K. le dice a Dora una frase
8:44decisiva: «Vos sabés que yo ya no obtengo nada de mi mujer». No es una frase muy romántica,
8:54para declararse, ¿no? Dora lo abofetea y se va. Pero no se lo cuenta inmediatamente a
9:02los padres. Espera alrededor de dos semanas. Cuando finalmente habla,
9:07el señor K. dice que eso nunca pasó, que Dora está inventando. Dice que ella lee libros sobre
9:12sexualidad y que seguramente se imaginó todo. ¿De dónde obtiene el dato de que Dora lee esos libros?
9:21De la señora K., la amiga y confidente de Dora, la misma mujer con la que había hablado de esos
9:28libros. Es decir que, para proteger su relación con el padre de Dora, la señora K. traiciona
9:36la confianza de la chica y suministra el material con el que van a desacreditarla.
9:43Dora denuncia una doble traición. El padre no le cree porque creerle
9:48pondría en peligro su relación con la señora K. Y la señora K.,
9:52a quien Dora quería y admiraba, se alía con los hombres. El padre lleva a Dora al psicólogo,
9:58a Freud, para que deje de molestar. Es una dinámica familiar que hoy, 126 años después,
10:06conocemos bien: un sistema familiar, organizado alrededor de alianzas, secretos,
10:12infidelidades y silencios designa a uno de sus miembros como el enfermo. La persona que denuncia
10:21el desorden se convierte en el problema, en el paciente identificado, en el chivo expiatorio.
10:29Freud no acepta completamente el relato del padre. Esto hay que reconocerlo. Cree que Dora
10:34dice la verdad sobre la escena del lago. Entiende además que el padre mantiene una relación amorosa
10:40con la señora K. y que, de algún modo, sacrificó los intereses de la hija para protegerla. Pero
10:46al mismo tiempo acepta parcialmente la demanda paterna. Quiere demostrarle a Dora que ella no es
10:52solamente una víctima inocente del arreglo, que también participó de esa situación y que, en el
10:58fondo, estaba enamorada del señor K. Ahí comienza lo mejor y lo peor de la lectura de Freud.
11:06Lo mejor es que Freud deja de pensar el síntoma como una cosa muda. La medicina puede describir la
11:14tos, la afonía o el desmayo, pero Freud pregunta: ¿qué quiere decir este síntoma en la historia de
11:20esta persona? ¿Qué conflicto, recuerdo, deseo, acusación o fantasía expresa en el cuerpo?
11:31Dora no tose a propósito. Un proceso corporal real puede, sin embargo,
11:37convertirse en soporte de un sentido inconsciente.
11:42Freud llama «conversión» al pasaje de la excitación psíquica al cuerpo. Para que
11:47ocurra hace falta lo que él denomina «complacencia somática»: algún órgano o función ofrece una vía
12:02presta el escenario; distintos conflictos psicológicos montan allí sus escenas.
12:08Esto nos lleva al concepto freudiano de sobredeterminación. Un síntoma no tiene una causa
12:14única ni una traducción fija. No funciona como un diccionario en el que «tos» significa siempre
12:20una cosa. Su sentido aparece en las asociaciones singulares y puede reunir deseo, asco, acusación,
12:30castigo, identificación o pedido de amor. Además, el síntoma puede conservarse durante años y
12:37recibir significados nuevos: un camino viejo por el que empieza a circular otro tránsito.
12:44Veamos la afonía. Freud observa que los ataques de tos y pérdida de voz
12:50duraban entre tres y seis semanas. ¿Cuánto duraban los viajes del señor K.? También
12:55entre tres y seis semanas. Cuando él estaba lejos, Dora perdía la voz; al mismo tiempo,
13:01escribir le resultaba especialmente fácil. Y el señor K. le mandaba cartas y postales desde sus
13:07viajes. Freud arma entonces una interpretación muy simple: cuando el hombre amado está ausente,
13:13hablar pierde valor porque Dora no puede hablar con él; la escritura se convierte
13:18en la única forma de contacto. La voz desaparece y la carta ocupa su lugar.
13:24Fíjense cómo trabaja Freud. Sigue una cadena: ausencia del señor K.,
13:31duración de los viajes, duración del síntoma, imposibilidad de hablar, facilidad para escribir,
13:36cartas y postales. Esto se aproxima a lo que Lacan llamará escuchar la cadena
13:41significante. Un elemento lleva a otro porque están enlazados en el discurso de la paciente.
13:48La tos exige una interpretación más arriesgada. Dora dice que la señora K. ama a su padre porque
13:54es un hombre con recursos. En alemán la palabra es vermögend: acaudalado,
14:00capaz, con medios. Freud escucha su reverso, unvermögend: incapaz, impotente. El padre
14:09era sexualmente impotente, pero Dora sabía que existían satisfacciones sexuales sin penetración,
14:15es decir, sexo oral. Freud concluye que la irritación de la garganta y la tos
14:21representan una fantasía de satisfacción oral entre el padre y la señora K.
14:27La interpretación es especulativa. O sea: Dora no cuenta esa fantasía; Freud la construye. Veamos,
14:34de nuevo, el recorrido de los significantes: riqueza, potencia, impotencia; boca, garganta,
14:42tos; beso, humo, asco. El síntoma empieza a parecerse a una frase hecha con el cuerpo.
14:50Además, como beneficio secundario, la enfermedad sirve para enunciar algo en la familia.
14:56Los síntomas asustan al padre, despiertan su culpa y lo presionan para que abandone
15:00a la señora K. Dora no los fabrica conscientemente, pero, una vez formados,
15:07intervienen en el conflicto. Que el síntoma tenga una función no lo vuelve falso.
15:12Hablemos del primer sueño. Dora sueña lo siguiente: «Hay un incendio en una casa.
15:17Mi padre está junto a mi cama y me despierta. Me visto rápidamente. Mamá quiere salvar su alhajero,
15:23pero papá dice: no quiero que yo y mis dos hijos nos quememos por
15:27tu alhajero. Bajamos corriendo y, en cuanto estoy afuera, me despierto».
15:33Freud releva los restos diurnos. El padre había tenido miedo a que la casa de madera de los K.,
15:39la casa junto al lago, se incendiara. Después de la escena con el señor K. junto al lago,
15:44Dora en un momento se despierta y lo encuentra al tipo metido en su pieza,
15:50parado junto a la cama donde ella descansaba. Para colmo, Dora piensa, “de ahora en adelante,
15:55cuando me esté cambiando, voy a cerrar la puerta de mi pieza con llave”, pero busca
16:00la llave y no la puede encontrar, la llave con la que podía encerrarse mientras se cambiaba
16:05desapareció. Como tiene miedo de que él entre, ella empieza a vestirse muy rápido. En resumen:
16:11el sueño es como un ensayo de un plan de emergencia: despertarse, vestirse,
16:16salir corriendo. Y coloca al padre junto a la cama, en el sitio que había ocupado el señor K.
16:23El sueño realiza el deseo de que el padre sea un protector. En la realidad,
16:27el papá no la protege porque no quiere ver el peligro. En el sueño sí: la despierta,
16:34la saca de la casa y prefiere salvar a sus hijos antes que el alhajero. El sueño
16:39corrige la realidad y le presta a Dora el padre que necesitaba.
16:44El alhajero abre otra cadena. A la madre de Dora le gustan las joyas
16:49y había discutido con el padre por un regalo. Además, el señor K. le había regalado un alhajero
16:55a Dora. Freud dice que la cajita de las joyas es una representación de los genitales femenino.
17:03Es como si el Sr. K le estuviera diciendo a Dora: “che, yo te di un alhajero; ahora entrégame
17:09el tuyo”. Esto les aseguro que sigue siendo frecuente en los sueños actuales de mis pacientes:
17:19los genitales femeninos aparecen representados en los sueños de los pacientes por cajitas,
17:24carteritas, bolsitos. El incendio expresa el peligro sexual y la excitación, estar
17:32«ardiendo» de amor. Dora teme al hombre y, agrega Freud, también teme su propio deseo de ceder.
17:42La cadena sigue con fuego y agua. Freud enlaza el incendio con la enuresis infantil:
17:50el padre de Dora despertaba a los hijos para que no mearan la cama. La caja no debe quemarse,
17:56pero tampoco mojarse. El sueño relaciona la excitación actual con recuerdos infantiles,
18:02humedad, vergüenza y cuidado paterno. La interpretación de Freud ilustra un
18:12principio: el sueño tiene una pata en el presente y otra pata en la infancia.
18:19En la sesión siguiente, Dora agrega que, al despertar de ese sueño,
18:22sentía olor a humo. El señor K., el padre de Dora y Freud fumaban;
18:30antes de declararse en el lago, el señor K. le había armado un cigarrillo. El humo
18:35conduce al incendio, del incendio al amor y del fumador al beso con gusto a humo. Freud
18:43supone que el sueño también lo coloca a él en esa serie y que Dora quizás deseó besarlo a él.
18:50Freud agrega: Dora se fue de la casa de los K. cuando se sintió en peligro
18:56y puede salir del tratamiento de la misma manera. El padre la llevó a las dos casas:
19:02a la del señor K. y al consultorio. En el sueño, Dora se dice a sí misma:
19:08“cuando un hombre se acerca demasiado, me visto y me voy”. Freud adivina que Dora
19:13piensa abandonar el análisis, pero cree que no hay que apurarse, que hay tiempo.
19:21La interpretación que hace Freud del sueño enfatiza la tentación sexual,
19:26pero pasa por alto que Dora se siente amenazada.
19:30La casa arde porque hay deseo, sí, pero también porque no es segura: la llave desapareció,
19:38un adulto entra en la habitación y el padre está ausente. A mí me parece que la lectura
19:42de Freud es parcial. El sueño no sólo esconde una fantasía; también trata de procesar una amenaza.
19:49Pasemos al segundo sueño. Dora camina sola por una ciudad desconocida.
19:56Ve calles, plazas y un monumento. Llega a una casa, entra en su habitación y encuentra una
20:03carta de la madre. La carta dice que, como Dora se fue sin avisar, no quisieron contarle que el padre
20:09estaba enfermo. Ahora ha muerto y, si ella quiere, puede volver. Dora va hacia la estación y pregunta
20:18unas cien veces dónde queda. Siempre le responden: a cinco minutos. Después entra en un bosque muy
20:24espeso. Un hombre le dice que faltan dos horas y media y se ofrece a acompañarla. Dora rechaza
20:29la ayuda y sigue sola. Ve la estación, pero no logra alcanzarla. De pronto ya está en su casa. La
20:37familia se encuentra en el cementerio. Ella sube a su cuarto y lee tranquilamente un libro grande.
20:43Freud le pide a Dora que asocie libremente. A Dora, la ciudad desconocida le recuerda un
20:49viaje a Dresden. Allí Dora rechazó la compañía de un primo y recorrió sola un museo de arte;
20:57pasó dos horas frente a un cuadro de la virgen, la Madonna. También aparece en sus asociaciones
21:02un joven ingeniero que se había ido a Alemania y quizás quisiera casarse con ella más adelante.
21:11«¿Dónde está la estación?» se enlaza con otra pregunta: «¿dónde está la caja?».
21:18La noche anterior Dora había pedido varias veces la llave de un armario. En las asociaciones de
21:24Dora surgen caja, llave, estación, vestíbulo, bosque, ninfas. Freud arma una «geografía sexual
21:35simbólica»: algunos términos alemanes juegan con nombres anatómicos. El bosque espeso y las ninfas
21:43remiten al cuerpo femenino. La dificultad para avanzar que siente Dora en el sueño
21:49es interpretada por Freud como una fantasía de penetración y desfloración, perder la virginidad.
21:56El libro grande lleva a otra cadena. Dora había leído en una enciclopedia sobre distintos temas.
22:02Había leído sobre apendicitis, pero también sobre embarazo, parto y sexualidad. Ella tuvo
22:10en la vida real una apendicitis, que no se sabe del todo si fue realmente apendicitis,
22:15si hubo algo orgánico o fue un síntoma histérico. ¿Cuándo tuvo esa apendicitis, ese dolor de panza?
22:26Nueve meses después de la escena del lago. Otro síntoma que tiene después de la apendicitis es
22:33que empieza a renguear, a arrastrar una pierna. Freud lee allí una fantasía de embarazo y parto;
22:40el pie representa un «traspié» sexual, el mal paso. Es una construcción suya, no un recuerdo
22:48de Dora, pero muestra la sobredeterminación: nueve meses, dolor abdominal, dificultad para
22:55caminar, y otros elementos que aparecen allí. La muerte del padre, en el sueño, es una venganza
23:03contra el padre y la fantasía de liberarse de él. Dora se va, él enferma de tristeza y muere:
23:12ahora sabe qué significa perderla. Pero, si todos están en el cementerio, ella puede leer (quizás el
23:19libro sobre sexualidad) y amar sin vigilancia. El sueño no termina con Dora llorando ante la tumba.
23:26Termina sola, en su habitación, leyendo. Hay allí una fantasía de autonomía intelectual y sexual.
23:34Durante el análisis de este sueño aparece el material que precipita el final del análisis.
23:39Dora cuenta que en la casa de los K. había una joven institutriz. Una gobernanta. El señor K. la
23:45había seducido utilizando exactamente la misma frase que con Dora: «yo no obtengo nada de mi
23:53mujer». La gobernanta cedió, y aparentemente, una vez de su encuentro sexual con ella, el señor K.
24:02perdió el interés y la gobernanta quedó esperando que volviera a buscarla. Quiso renunciar,
24:12pero permaneció un tiempo. Dora había escuchado esta historia poco antes de la escena del lago.
24:25Ahora Freud cree entender la bofetada que Dora le dio al Sr. K. después de que se le
24:31declaró en el lago. Cuando el señor K. repite la misma frase, «yo no obtengo nada de mi mujer»,
24:39Dora comprende que el Sr. K. la trata como trató a la gobernanta: no como un amor único y serio,
24:45sino como una mujer disponible, una sirvienta. Freud también cree entender por qué Dora esperó
24:52dos semanas antes de contar la escena. Durante esos catorce días habría esperado que el señor
24:59K. renovara la declaración y demostrara que hablaba en serio. Freud va más lejos:
25:06le dice que fantaseaba con que él se divorciara y se casara con ella.
25:13Dora escucha casi sin discutir, se despide y ya no vuelve. Había decidido terminar el
25:20tratamiento con catorce días de antelación, como una empleada que da catorce días
25:27de preaviso. Freud lee el abandono del tratamiento como una venganza de Dora,
25:32en el contexto de la transferencia: Dora hace con él lo que hizo con el señor K.
25:38Pero podemos invertirlo. Freud hace con Dora algo parecido a los otros adultos:
25:44insiste en explicarle lo que realmente desea, en vez de escuchar la fuerza de su negativa. La
25:50transferencia incluye lo que Dora repite, sí, pero también la forma en que Freud queda capturado.
25:58En el epílogo, de un modo honesto y valiente, Freud reconoce su
26:08error. Habla de la transferencia; hoy los psicoanalistas damos el término por sentado,
26:13pero Freud recién está pensando, formulando este concepto. Freud define la transferencia
26:20como una reedición de fantasías antiguas, donde una persona del pasado es reemplazada
26:26por el médico. El paciente no sólo recuerda una relación: la vuelve presente, la re-actualiza.
26:32En el análisis de Dora, Freud ocupó primero el lugar del padre; luego, el del señor K.
26:39Quizás Freud, en ese momento, todavía habla y opera como un médico, donde el objeto de
26:45estudio es el paciente. Sin embargo, de la mano de Freud primero y Lacan después,
26:53vamos a ir comprendiendo gradualmente que la transferencia atrapa a ambos,
26:57que el psicoanalista participa también, con su deseo, con sus prejuicios y su narcisismo.
27:06El analista también es el obstáculo. El caso Dora nos obliga a comprender que no alcanza con
27:12interpretar síntomas y sueños; hay que escuchar todo el discurso que se despliega en sesión.
27:18La resistencia no está simplemente dentro del paciente: se produce en el dispositivo analítico.
27:25Freud, en ese epílogo tan honesto, reconoce que no escuchó a tiempo una tercera tendencia
27:31libidinal de Dora. Ella no habla solamente del padre y del Sr. K. Dora elogiaba a la Sra K.;
27:40habla de su «cuerpo encantadoramente blanco» —entzückend weißen Körper— con un tono,
27:45dice Freud, más propio de una enamorada que de una rival. Casi no pronunciaba
27:50palabras duras contra ella, pese a que la había traicionado. La
27:54señora K. había sido confidente, fuente de conocimientos sexuales y figura fascinante.
28:06Esto no significa que Dora era en realidad homosexual o bisexual. Si nos ponemos a clasificar
28:14repetimos el error de Freud: querer fijar desde afuera el objeto verdadero. Lo importante es que
28:20su deseo no seguía una línea simple. Podía desear al señor K., identificarse con él,
28:26amar a la señora K., admirarla como imagen de feminidad, rivalizar con ella y sentirse
28:31traicionada. En el inconsciente, como dice Freud, los opuestos conviven con bastante comodidad.
28:38El psicoanalista francés Jacques Lacan retoma el caso varias veces. En «Intervención sobre la
28:45transferencia», de 1951, dice que el psicoanálisis es una experiencia dialéctica. Freud produce
28:53un primer giro al decirle a Dora: «Mirá tu propia participación en el desorden del que te quejás».
28:59La intervención la transforma de objeto pasivo en sujeto. Hay un segundo giro cuando Freud
29:05descubre que los celos hacia la señora K. encubren un interés amoroso. Y un tercero,
29:11que le habría permitido continuar, pero que no llega a ocurrir. Freud
29:21tendría que haber preguntado: ¿qué representa la señora K. para Dora?
29:26No solamente «¿a qué hombre ama?», sino «¿qué busca en esa mujer?». Ella encarna algo del
29:35misterio de la feminidad y de qué significa ser mujer, qué significa ser deseada como mujer.
29:41En el Seminario 1, Lacan es más directo. Freud interviene con su propio yo y con una idea
29:47convencional: una chica está hecha para amar a los varones. Por eso repite: «usted ama al señor K.».
29:54Para Lacan, así no reconoce el deseo de Dora; intenta modelarlo. Es una «ortopedia del yo»:
30:01corregir a la paciente hasta que encaje en la normalidad del analista.
30:06Entonces, la alternativa no sería decirle: «usted en realidad ama a la señora K.». Más bien,
30:12el analista debía permitir que Dora pudiera nombrar lo que esa mujer representaba para
30:17ella. El análisis no consiste en que el médico gane una discusión interpretativa,
30:26sino en el sujeto escuche algo nuevo en sus propias palabras.
30:32Lacan también formula la pregunta histérica: «¿Qué es una mujer?».
30:37Dora se identifica con el señor K. para mirar a la señora K. desde la posición de
30:42un hombre que la desea. No significa simplemente que quiera ser varón:
30:47necesita un rodeo para aproximarse al enigma de la feminidad. ¿Qué tiene esa mujer? ¿Qué ven en
30:54ella el padre y el marido? La señora K. funciona como objeto de amor, rival y modelo.
31:02Volvamos ahora a Freud. Es muy fácil hacer un juicio unilateral. Podemos presentar a Freud
31:08como el genio que descubre el inconsciente e inventa la psicoterapia. O podemos presentarlo
31:14como un señor vienés machista que no le cree a una adolescente y quiere convencerla de que
31:20está enamorada de su acosador. Las dos descripciones tienen algo de verdad,
31:26pero ninguna alcanza. Freud es las dos cosas a la vez.
31:30Está tomado por el discurso patriarcal de su época. Supone que el beso de un hombre
31:35atractivo debería excitar a una chica de catorce años. Interpreta los “no” como un sí reprimido,
31:41privilegia su teoría sobre la experiencia declarada de Dora y se alía, por lo menos al
31:48principio, con el padre. Con bastante narcisismo, imagina además que el humo revela el deseo de
31:53Dora de besarlo. Por momentos hace lo mismo que la familia: le dice quién es, qué desea y por
32:02qué su protesta no significa lo que ella cree. Pero, al mismo tiempo, Freud hace algo radical.
32:10Escucha durante semanas a una joven a la que nadie quiere escuchar. Registra sus acusaciones,
32:16asociaciones, sueños, contradicciones y actos. Reconoce que el padre miente,
32:22que el señor K. la acosó y que existe un pacto implícito entre los hombres.
32:28Conserva la frase en la que Dora se siente entregada como objeto. Y, cuando el tratamiento
32:34fracasa, no borra el fracaso: lo publica y deja los elementos con los que generaciones posteriores
32:41van a criticarlo. A mí eso me emociona. Es un gran descubrimiento nacido de un fracaso.
32:48Freud publica, además, un material que su época no estaba preparada para tolerar:
32:52sexualidad infantil, masturbación, deseo oral, bisexualidad, infidelidad,
32:58fantasías de embarazo y deseo entre mujeres. Sabe que lo acusarán de obsceno e indiscreto,
33:04pero siente una obligación hacia la verdad y hacia el avance del psicoanálisis.
33:10La radicalidad del invento está ahí. Freud no crea desde cero toda la psicoterapia,
33:15pero contribuye decisivamente a inventar un dispositivo nuevo: dos personas, tiempo,
33:21palabras y una regla extraña que invita a decir lo que se ocurra. El sufrimiento deja
33:28de ser sólo un defecto que corregir. El síntoma puede tener sentido; el sueño puede pensar;
33:34el olvido estar motivado; una palabra ambigua abrir un camino; el cuerpo hablar;
33:41y la relación con el terapeuta repetir la historia que se intenta comprender.
33:46Esto cambia también el estatuto del paciente. Ya no es simplemente un organismo observado
33:51desde afuera ni un objeto al que el médico aplica una técnica. Es un sujeto que habla, denuncia,
33:57recuerda, olvida, asocia, sueña, desea, miente, dice la verdad y puede rechazar al terapeuta.
34:07Dora no obedece. Se va. Y ese acto hermoso, digno, también forma parte de su discurso.
34:14La teoría general de la neurosis que aparece en el caso puede formularse así.
34:18Deseos y representaciones entran en conflicto con prohibiciones,
34:23ideales o con la imagen consciente de uno mismo. Son reprimidos, pero no desaparecen:
34:33retornan por caminos indirectos, como el sueño, el lapsus, la fantasía o el síntoma. En la histeria,
34:40gracias a la complacencia somática, el conflicto encuentra una vía corporal. El cuerpo dramatiza
34:48una escena que no puede formularse directamente. Y el síntoma está sobredeterminado por historia
34:54infantil, experiencias actuales, identificaciones, deseos y defensas.
35:01La histeria no consiste en fingir ni en «llamar la atención».
35:06El síntoma es solución y problema: protege de un conflicto, expresa una verdad,
35:12consigue algo del otro y cobra un precio enorme. Por eso no alcanza con ordenar que
35:19desaparezca. Hay que escuchar qué lugar ocupa en la vida del sujeto.
35:27Hay algo que hoy no podemos dejar fuera: el trauma. Freud desplazó el centro de gravedad
35:33desde el acontecimiento realmente ocurrido hacia la fantasía y la «realidad psíquica».
35:42Ese desplazamiento permitió descubrir que no reaccionamos mecánicamente a los hechos,
35:47sino a la inscripción inconsciente que esos hechos adquieren en nuestra historia. El
35:52problema aparece cuando la realidad psíquica se utiliza para borrar la experiencia vivida,
35:56como si hubiera que elegir entre una cosa y la otra. La investigación contemporánea sobre trauma
36:02sostiene exactamente lo contrario. Los recuerdos emocionalmente intensos son reconstructivos,
36:09pueden modificarse con el tiempo. Pero que una memoria sea reconstructiva no significa que el
36:14acontecimiento sea imaginario. Sin diagnosticar retrospectivamente a Dora, hoy prestaríamos
36:23atención no solamente a sus fantasías, sino a una experiencia objetiva de violencia y desprotección:
36:31un hombre adulto prepara una situación para quedarse solo con una chica de catorce años,
36:37la aprieta contra su cuerpo y la besa sin su consentimiento; años después vuelve a abordarla;
36:44su padre desestima su relato porque reconocerlo pondría en peligro su relación con la señora K.; y
36:50la propia señora K., que había sido su amiga y confidente, entrega información íntima para
36:56desacreditarla. La investigación actual muestra el daño que genera el trauma interpersonal,
37:04repetido y cometido por personas cercanas. Freud escucha el significado del síntoma,
37:12lo cual es revolucionario; pero por momentos escucha tan intensamente el deseo inconsciente
37:18que deja de escuchar algo mucho más sencillo que Dora está diciendo: esto ocurrió, estos adultos me
37:25expusieron y ahora quieren convencerme de que el problema soy yo. Ahí Freud, paradójicamente, corre
37:38el riesgo de repetir dentro del tratamiento la misma desmentida que organiza a toda la familia.
37:46El caso Dora sigue vivo porque muestra el nacimiento de una forma de escuchar
37:51y sus primeros tropiezos. Freud avanza en su comprensión de la transferencia
37:57gracias a que Dora lo abandona. Reconoce demasiado tarde el deseo hacia la señora K.
38:04Denuncia el pacto familiar y, al mismo tiempo, queda atrapado dentro de él.
38:08El texto que pretende interpretar a Dora también preserva su voz. Gracias
38:13a la honestidad de Freud sabemos que ella denunció a los adultos, abofeteó al señor K.,
38:19rechazó ser tratada como la sirvienta, soñó con escapar de una casa incendiada,
38:24imaginó una vida en la que podía leer y amar libremente y abandonó a un médico que no estaba
38:30escuchando lo suficiente. Freud quería que avanzara el psicoanálisis. Para lograrlo,
38:38dejó escrito también aquello que mostraba dónde él mismo había fallado.